El proceso docente está dotado de una serie de características y elementos que hacen que nuestra labor sea algo mágico.

Nosotros estudiantes de la Universidad de la Salle en el programa de Licenciatura en Lengua castellana, inglés y francés elegimos desempeñarnos como maestros para renovar, trascender y transformar nuestras vidas y las de nuestros estudiantes. Inicialmente hablaremos del impacto que tiene la lectura al momento de enseñar, en segunda instancia resaltaremos el papel que tenemos los maestros y las características que cumplimos en la sociedad, luego de esto se presentará la asombrosa experiencia docente de la maestra Ruby Arias, finalizando con las conclusiones pertinentes.

En nuestro proceso docente hemos tenido la oportunidad de aprender, conocer y apropiar conceptos teóricos generados, propuestos y dados por grandes maestros y expertos en docencia. Cada texto nos ha brindado y aún nos brinda una nueva perspectiva de cada aspecto académico y un amplio esquema sobre las decisiones que debemos tomar al momento de enfrentarnos a un aula de clases; un ejemplo de esto es el cómo, el qué y a quién enseñar. Un docente se equipa de cada una de estas lecturas para luego enfrentarse a la ‘realidad’ al aula generando así nuevas experiencias.

Estas lecturas según Larrosa (2003) “nos forman, transforman y crean sentido, sin éstas, generar nuevo conocimiento sería algo infructuoso y banal; teniendo en cuenta que la experiencia está ligada al saber personal, inseparable del individuo y a la maduración’ (Larrosa, 2003).

Para iniciar una experiencia transformadora en el aula es necesaria la experiencia lectora, enriquecedora, transformadora y llena de novedad.

Teniendo estas bases teóricas, el oficio de ser maestro cobra sentido e iniciamos a reconocer que nuestra labor está cargada de una serie de concepciones, conjuntos de características y responsabilidades que debemos cumplir. No somos solo generadores de conocimiento, somos artistas, filósofos, guías, técnicos, realizadores, creadores, pensadores y reinventores. Todas estas características nos convierten en maestros y nos permiten una ‘apropiación y empoderamiento del saber pedagógico’ (Saldarriaga, 2006).

Tomamos el poder en nuestros contextos para transformar una situación real y actuamos con autonomía desde esas lecturas que nos fueron brindadas, las cuales nos han formado como maestros intelectuales ya que sabemos cómo enseñar y qué enseñar.

La práctica pedagógica viene con una serie de responsabilidades las cuales   como maestros debemos enfrentar y es allí donde nuestro poder y saber en el aula toma sentido. Al enfrentarnos a la práctica pedagógica damos cuenta de nuestro pensamiento crítico, imaginación, autonomía, apropiación, formación lectora y actitud.

Por otro lado, las experiencias de otros también nos permiten ampliar nuestro campo de posibilidades al momento de enfrentarnos a nuestra práctica pedagógica, un gran ejemplo de esto lo encontramos en la maestra Ruby Arias, quien ejerce su labor en la Institución Educativa Distrital Carlos Arturo Torres ubicada en la localidad de Kennedy de Bogotá y quien por su pedagogía innovadora y el uso de nuevas didácticas para la enseñanza lectora en niños ganó  en el año 2011 el  ‘PREMIO COMPARTIR AL MAESTRO’ .

La maestra Ruby Arias por medio de su empoderamiento, autonomía e imaginación creó un sistema en el cual niños de primero y segundo grado iniciaron su proceso lector y escritor ejercitando su autonomía. Ella tiene como objetivo lograr que los estudiantes desde los primeros grados creen el hábito, el amor por la lectura y a través de esto pensar, entender y comunicarse con el mundo.

Cada estudiante de la maestra Ruby tiene la oportunidad de participar activamente en las clases, ya que la maestra realiza una lectura en conjunto, esta lectura ella la nutre con una serie de preguntas las cuales permite a los niños crear una conexión con sus vidas cotidianas, con la realidad, creando así un aprendizaje significativo. Anterior a esta lectura en conjunto la maestra ejecuta junto a sus estudiantes un reconocimiento  previo de la misma, como el autor, su contenido, su colección, editorial incluso el material en el que está hecho.

Este ambiente, el que afortunadamente pudimos conocer, está lleno de  experiencias alegrías y curiosidades, cada elemento que la profesora comparte con los estudiantes hace que ellos se familiaricen con cada elemento de la lectura. Es maravilloso ver un sistema en el que cada estudiante se interese por leer y escribir de manera autónoma, generando responsabilidad, conciencia y respeto por este proceso. Como maestros debemos interesarnos por generar conocimiento a través de procesos autónomos y significativos.

Finalmente podemos concluir que cada cosa que realizamos como docentes desde leer, crear, imaginar, observar e innovar, crea un cambio en nosotros mismos y en nuestros estudiantes, trascendemos y dejamos huella en nuestras aulas, es por esto que la labor docente es mágica.

Referencias

Larrosa, J. (2003) La experiencia de la lectura. México: Fondo de cultura económica

Saldarriaga, O. (2006) Del oficio de maestro. Prácticas y teorías de la pedagogía moderna en Colombia. Bogotá: Magisterio

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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