La aparente dicotomía entre ciencias sociales y ciencias naturales está llamada a ser replanteada.

*Este escrito es producto del taller de sistematización de experiencias realizado por Compartir Palabra Maestra en la Universidad de Cartagena el sábado 4 de marzo de 2017.​

Si la ciencia es limitada, su razón no. Piense y reflexione siempre antes de actuar respecto a los beneficios prácticos que ha de tener su conducta o su decisión.

Al iniciar el estudio de la ciencia y el conocimiento científico, salta inmediatamente la necesidad de conceptualizar sobre qué es la ciencia, y qué es el conocimiento científico, en aras de identificarlo frente a otros saberes y quehaceres del ser humano. La ciencia es entendida como ese conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada que son obtenidos mediante la observación y la experimentación, la explicación de sus principios y causas y la formulación y verificación de hipótesis con utilización de una metodología adecuada para el objeto de estudio y la sistematización de los conocimientos. Así entonces, un conocimiento científico será aquel que reúna las cualidades de crítico, objetivo, verificable, sistemático, metódico, que explica o pretende explicar la realidad.

El desarrollo científico le ha permitido al ser humano, transformar su entorno para la satisfacción de necesidades. Controlar, en parte, los fenómenos naturales con predicciones más o menos exactas, entre otras. Sin embargo, todo el avance científico de la humanidad, no ha permitido brindar explicación a la variedad de interrogantes que se ha planteado el hombre a través de la historia. Ni ha logrado justificar, la existencia de las relaciones que el hombre establece en la sociedad. Mucho menos ha establecido explicaciones definitivas a la variedad de sucesos pasados, presentes y futuros.

La ciencia, como actividad, es importante, pero el desarrollo de la consciencia, de la responsabilidad, de la justicia, en general, de los valores sociales son tan o más importantes. El sentido común debe llevarnos a tomar las mejores decisiones que permitan una convivencia armónica y un desarrollo sostenible y sustentable, más en esos casos en donde la ciencia está en imposibilidad de dar una respuesta. Es más, aun en los casos en donde la ciencia tiene asidero, no deben faltar ni el sentido común, ni estos valores sociales, los mismos, deben resultar inseparables con la ciencia, en aras de que la misma constituya elemento de progreso social y humano. La ciencia es esencial, más no definitiva, ni absoluta. El ser humano racional y pensante, puede hacer de la ciencia, su amiga o su enemiga.

La voluntad de la que hablaba Kant, es lo que definirá lo que el hombre ha de ser y hacer. Así por ejemplo, el hombre descubre la posibilidad de crear células a partir de células madres. Eso hace parte de la ciencia. Pero, será su sentido común y la ética, o en otros términos, su voluntad, lo que le determine qué hacer con ese hallazgo, con ese descubrimiento: mutaciones genéticas generacionales, o cura para enfermedades.

En un mundo sujeto a cambios constantes, a interacciones globales en todos los ámbitos; un mundo en donde la incertidumbre está a la orden del día, bueno es comprender que como ser racional, tienes gran injerencia en los acontecimientos sociales y culturales de tu entorno. Si bien es cierto, no puedes, como ser humano transformar el universo, si puedes hacer de tú vida, algo mejor y adoptar mejores decisiones, basadas por un lado en la ciencia, y por otro lado, en donde la ciencia no logre aportar elementos claros de juicio, tu voluntad, tu sentido común y la reflexión de la utilidad o no que preste esa decisión o acción que has de adoptar o asumir.

Entonces, podemos concluir, que donde la ciencia no logra satisfacer de manera completa los requerimientos personales y sociales, el buen juicio, el sentido común, la criticidad, la reflexión por la utilidad, son buenos aliados para refrendar conocimientos o decisiones. La limitación de la ciencia, no debe ser una justificación para desdeñar el conocimiento científico, y la ciencia misma, por el contrario, debe adoptarse como una oportunidad para reflexionar sobre su propia humanidad.

 

 

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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María Matilde Bayter Ruiz

Docente de la Institución Educativa Fernández Baena de Cartagena.

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