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Patricia Díaz

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Laboratorios de aprendizaje y conocimiento innovadores

Publicado: Lun, 28/12/2015 - 16:15

Centros comunitarios, bibliotecas e incluso algunas instituciones educativas formales se han transformado en espacios para aprender y crear colectivamente.

¿Qué tienen en común el Laboratorio de Experiencias Interactivas EXPIN de la Universidad Autónoma de Occidente (UAO), en Cali; el ViveLab Huila, en Pitalito; Puerta 18, en Buenos Aires; el Faro de Oriente, en México; y el Media Lab de MIT?

El EXPIN de la UAO en Colombia y el Media Lab de MIT en EEUU hacen parte de universidades privadas, el colombiano depende de la facultad de ingeniería y el estadounidense está adscrito a la escuela de arquitectura y planeación urbana; por su parte el ViveLab es un proyecto del Ministerio TIC de Colombia y el Faro de Oriente pertenece a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México; finalmente Puerta 18 es el resultado de una iniciativa privada en Argentina auspiciada por la Fundación IRSA. Es decir, lo que los une no es su carácter público o privado, ni el territorio que los acoge, el nivel educativo o la edad de quienes los utilizan.

Coinciden en ser espacios donde sus habitantes se atreven a experimentar para aprender y crear colectivamente, en formatos diferentes a los tradicionales, con tecnología de punta y bajo paradigmas emergentes. Se inspiran en el construccionismo de Seymour Papert y a pesar de su diversidad comparten, entre otras, que la disposición de sus espacios es coherente con sus modelos pedagógicos. También son espacios para aprender en paz. (Lea: Clubhouse Compartir)

El video “Un sábado cualquiera”, producido con la técnica de time-lapse por los jóvenes de Puerta 18 a lo largo de un día de actividades usuales, permite apreciar en un par de minutos la forma en la que se reconfigura el espacio abierto, compartido por todos, de libre circulación y libre albedrío, para acomodar las necesidades de quienes se mueven en el mismo de manera autónoma. Los grupos se arman y desarman de forma fluida. La mesa verde del centro sirve de punto de encuentro donde se hacen amigos, se planea, se esbozan dibujos y se elucubran ideas. Hay mucha tecnología de punta y gente que se divierte con ella; los equipos se comparten, y el espacio se transforma de acuerdo a los deseos y necesidades del momento. Esa flexibilidad es una de las características de los laboratorios de aprendizaje innovadores y no aparece al azar. Puerta 18 es uno de los más de 100 Clubhouses de la red que apoya el Media Lab de MIT desde 1993 para fomentar nuevos enfoques educativos.

La Fábrica de Artes y Oficios FARO de Oriente, es un centro cultural que provee un espacio de diálogo y encuentro de la cultura y un foro para multiplicidad de expresiones en el que el Estado se compromete con la educación artística y con el desarrollo humano. Como proyecto de formación cultural tiene como base el taller de creación artística y el diálogo entre creador y aprendiz, rescatando el principio de la unión entre las artes y los oficios. La ruptura de barreras y la confluencia de personas de variedad de disciplinas es otra de las características de los laboratorios de innovación. (Lea: Aprendizajes del Clubhouse, modelo educativo a seguir en Colombia)

Aunque el EXPIN nació dentro de la educación formal, recientemente la UAO ha querido expandir su rango de acción más allá de las puertas de la institución y en alianza con la Fundación Bibliotec está abriendo Laboratorios de Experimentación en sedes de la Red de Bibliotecas Comunitarias de Cali, como lugares de aprendizaje informal donde se propicia el intercambio de investigadores y estudiantes universitarios con jóvenes de educación básica y media. Trascender esta frontera es una particularidad más compartida con sus pares. El ViveLab Huila, a pesar de haber nacido como espacio de educación no formal ha forjado alianzas estratégicas con las instituciones de educación superior de su región como los son el SENA, la Universidad Corhuila y la UNAD.  

Hace un par de décadas estos espacios eran un rareza; hoy en día se empiezan a encontrar con más frecuencia en puntos como centros comunitarios, bibliotecas e incluso algunas instituciones educativas formales. Sin embargo, aún carecemos del más interesante de todos que sería un laboratorio global. Tenemos la tecnología y la usamos en proyectos comerciales, pero como sociedad civil, todavía estamos muy desarticulados, cada uno trabajando desde su rincón del planeta o usando las redes de conexiones de forma superficial. (Lea: Clubhouse: Cuando aprender te lleva a ser feliz)

Hay mucho progreso e igualmente un camino importante por recorrer. El potencial es gigante. Lograrlo no ha sido tan fácil como parecía, pero hay tendencias de las que por fin se está hablando en educación como el big data y la inteligencia artificial para procesar estas grandes cantidades de datos. Algunos desafíos tienen que ver con tecnología y aunque parezcan los más dantescos probablemente se resuelvan más pronto que los legales, políticos, económicos y culturales.

A pesar de grandes avances en software libre, datos gubernamentales abiertos, publicación de resultados de investigaciones financiadas por recursos públicos, hardware libre y Recursos Educativos Abiertos (REA), continúa la tensión entre lo abierto y lo privado: por ejemplo, Google acaba de ganar la disputa para digitalizar libros protegidos por propiedad intelectual dentro de la provisión de uso legítimo, pero duró una década en este pleito. (Lea: Clubhouse Compartir: un impulso a la calidad educativa)

En el ámbito artístico se encuentran ambigüedad e incoherencia entre los creadores de cultura que en muchos casos tienden a la piratería y en otros defienden a muerte el concepto de propiedad intelectual. El encuentro de REA de 2016 (#OER16) tiene precisamente como temática la cultura abierta y como uno de sus focos “abordajes innovadores para abrir las colecciones de patrimonio cultural a la educación”. 

El mundo entero podría ser un gran laboratorio de aprendizaje innovador que facilite, como lo soñó Seymour, que cualquier persona en cualquier parte del planeta se conecte con otras que compartan sus intereses para experimentar, aprender y crear juntos.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Experta en el diseño, implementación y evaluación de entornos de aprendizaje con tecnologías emergentes para promover competencias del siglo XXI. Hizo parte del grupo de Seymour Papert Futuro del Aprendizaje. Gerente de Conocimiento de la Red Intel de Computer Clubhouses del Museo de Ciencia de Boston y el Media Lab de MIT. B.A. Ciencia Cognitiva y Música, Wellesley College. Ed.M. Tecnología, Innovación y Educación, Harvard. Fundadora de Musintec. @patdiaz

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