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Patricia Camácho Álvarez

Gerente de Educación Fundación Compartir

¿Quién hace la paz?

Publicado: Sáb, 27/02/2016 - 00:00

Es hora de entender que todos somos responsables de Colombia y, por lo tanto, de la paz y de la guerra.

“Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente
que la reseca muerte no me encuentre
vacía y sola sin haber hecho lo suficiente
Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande
y pisa fuerte
…”
Solo Le Pido A Dios
León Gieco
 

Paz, paz, paz… Este es el mantra de los colombianos. Trabajar por la paz se ha convertido en la carta de presentación de cualquier actividad. ¿Y en realidad sabemos qué significa la paz y la guerra para cada uno de nosotros? ¿Sabemos a qué nos comprometemos cuando hablamos de construir una sociedad en paz? ¿Entendemos qué implica perpetuar la guerra hasta que encontremos un proceso que sí nos guste?

Aunque quisiera estar equivocada, creo que el imaginario de la mayoría de los colombianos es que la paz es algo que deben hacer el Gobierno y la guerrilla, porque ellos son los que han cruzado balas y han devastado al país durante más de 50 años.

Acabar con ese conflicto armado es paz, es verdad, y lo deben hacer ellos, por supuesto, pero es un concepto de paz miope. El entender la paz y la guerra como dos fenómenos ajenos a nuestra cotidianidad es la razón de que se escuchen frases como ´estoy de acuerdo con la paz pero no con los mecanismos´, ´sin Uribe no hay paz´, ´Santos está regalando el país al castro-chavismo´.

Por no sentirnos parte de estos dos fenómenos es que solo discutimos sobre la justica transicional, el referendo, el rol de la ONU, el Plan Colombia 2, pero obviamos lo más importante: nuestra responsabilidad. La de cada uno.

Como decía William Ospina en un artículo para El Espectador del domingo 14 de 2016, la paz debe ser “…una apasionada construcción de la comunidad…”. Para él “… un país distinto, una nueva manera de estar juntos y de dialogar con el mundo tendrían que salir de este inminente esfuerzo de construir una paz (…) La paz no consiste en corregir males marginales de nuestra sociedad sino enfrentar con grandeza el conjunto de nuestros desordenes”.

La Fundación Compartir se une a este llamado y lo hace más grande. Es hora de entender que todos somos responsables de Colombia y, por lo tanto, de la paz y de la guerra. Si bien la proximidad de la firma del acuerdo nos obliga a reflexionar sobre las implicaciones que tiene para nuestra cotidianidad la decisión de hacer o no hacer la paz, el hecho de que todos seamos responsables de la guerra es la verdadera razón para que empecemos a cambiar y a reinventar una Colombia donde la economía ilegal, la exclusión, la corrupción, la inseguridad, la cultura del avivado, el vandalismo, la desconfianza y la injusticia no sean  ´el pan de cada día´.

Es hora que cada colombiano entienda que la paz también se construye en la casa, la universidad, la calle, el Transmilenio, la oficina. Es necesario que cada uno de nosotros contribuyamos a la paz desde lo individual y se reconozca constructor de lo colectivo.

Tenemos que dejar de mirarnos como enemigos para aprender el valor y la potencia del trabajo colaborativo. Triunfemos con méritos propios y eliminemos la calumnia, la intriga y la doble moral de la cotidianidad. Asumamos la responsabilidad de nuestros actos. Valoremos a quien está a nuestro lado y convirtamos la honradez y la ética en el sello de nuestra existencia. Bajemos todas las armas, derribemos ese muro de odio, rencor y prepotencia que nos impide respetar y comprender las necesidades de los demás y las del país. Respetémonos y sintámonos orgullosos de ser colombianos.

El país firmará muy pronto un acuerdo de paz con las FARC, pero tendremos que esperar mucho más para que la cultura colombiana sea la de la reconciliación, la convivencia armónica y la justicia. Solo en ese momento hablaremos de una Colombia en paz.

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