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Testimonio del proceso creador de la arquitecta paisajista Diana Wiesner

Publicado: Mié, 21/12/2016 - 13:00

Concebir ideas nuevas, generar procesos creativos a partir del contexto… ¿Qué son los parques para nuestros estudiantes?

Invitamos a los docentes de artes a disfrutar en los días libres de este fin de año testimonios y reflexiones de colegas maestros y artistas. Estas lecturas serán inspiradoras para ampliar el panorama de su quehacer pedagógica el año por venir.

La Arquitecta Diana Wiesner les cuenta a los estudiantes del colegio Externado Nacional Camilo Torres el proceso creativo que condujo al diseño y construcción del Parque tercer Milenio en Bogotá.

Concebir ideas nuevas

Un diálogo pedagógico: La mente dibuja, la mano cuenta

La Arquitecta Diana Wiesner comienza su charla saludando a los estudiantes y comentándoles que este día van hablar sobre la ciudad y específicamente sobre los parques. Con el fin de motivarlos a interesarse por el tema, y de sostener un diálogo con ellos, los invitar a vivir por un momento la experiencia contemplativa de la que surgen ideas nuevas, concretamente alrededor de la evocación del parque que para cada uno sea el mejor. Les propone que cierren los ojos y piensen en el parque que tengan más cerca de sus casas, donde hayan jugado, y en lo que les parezca más importante de ese parque o de esa plaza. Luego les pide que de la manera más espontánea y sintética posible dibujen la imagen que han evocado, sin preocuparse de si es bonita o fea. Les da diez minutos para hacer el dibujo.

Casi todos los estudiantes dibujaron. Para muchos jóvenes las canchas de básquet y futbol son lo más importante; si hicieran un parque no podrían ser sin canchas. Otros conservarían un muro donde pudieran hacer grafiti, donde cualquiera se pudiera expresar, otros las esculturas, una fuente, una rampa…

La arquitecta les comentó:

 “Yo creo que ustedes todo el tiempo se están imaginando cosas, historias. Uno siempre está creando cosas en su mente, pueden ser correctas o incorrectas. Por ejemplo, si ahora les preguntara qué le pondrían a ese parque para que fuera mucho más bonito, para que fuera mucho más lindo de lo que está hoy en día, ya estarían empezando a generar un proceso creativo. Si miramos por la ventana de este salón vemos un árbol muy cerca y un pedacito de parque, ¿Qué quisieran hacer para conservarlo, para que estuviera muy bonito y lo disfrutaran más? ¿Cómo se llama el árbol que está ahí? …”

Un estudiante pregunta: “¿Se le tendrían que consultar a los vecinos del parque las ideas que uno tiene?”

Diana contesta: “La pregunta que tú haces es muy buena porque consultarle a las personas es una obligación en todos los casos. Pero es difícil acoger esas ideas de todos, por ejemplo, si son cincuenta personas y todos tienen ideas distintas, entonces se recogen las ideas más comunes”.

La Arquitecta invita a los estudiantes a mostrar sus dibujos. 

“Aquí en este dibujo, ¿Cómo se produce esto? en lo que usted acaba de hacer con el dibujo en un papel está diciendo que hay prados, puentes, juegos de niños, árboles, está contando todo lo que hay en ese parque... fíjense que los hizo tridimensionales. Observen que solamente viendo el dibujo, uno ya entiende qué es un parque. No me tiene que explicar nada, de pronto él explica y aparecen mil cosas más. Muchas veces el plano tampoco dice todo. Si quieres cuéntame un poco, qué es lo que te pareció importante del parque.

El estudiante: “Es un parque muy grande…”

La Arquitecta señala en el dibujo: “Uno puede entender que pasan vías cerca, hay muchos servicios, canchas, topografía, zonas verdes, árboles… y ¿eso son cómo grafitis? Hay dibujos y se ve que hay actividad porque hay personas dibujadas en él. Fíjense que es como un plano, y tú eres el único que puedes evaluar lo que estoy diciendo, ya que refleja mucho pero no absolutamente todo. Cuando uno no puede contar todo en un dibujo o en un plano, hace en una maqueta. Uno tiene que contar, explicar, escribir para transmitir qué es lo que quiere hacer. Los medios en la arquitectura no son solamente los planos y las maquetas, sino también escritos y dibujos en tres dimensiones, fotografía, montajes, video. Todo lo que uno se pueda imaginar que sirve para mostrar cómo se puede hacer eso.

“Imagínense que yo les hubiera puesto un ejercicio en el que escribieran cómo era el parque. Más difícil. Yo soy profesora de arquitectura y hago este ejercicio con los estudiantes, les digo “escríban sobre un parque conocido”. No digan que parque es, los demás tienen que adivinar. Muchas veces nos damos cuenta si lo escribe una mujer o un hombre porque la forma de percibir de los hombres es distinta a la de las mujeres. Ellas ponen mucho más detalle, es más poético.”

“¿Cuántos de aquí son de Bogotá? Y ¿qué es lo que más les gusta de Bogotá?

Estudiante: “Las zonas verdes”.

La arquitecta dice: “Yo había propuesto hacer una salida con ustedes al parque, ojala la podamos hacer todavía”.

¿Si les parece importante que hayan árboles en un parque? ¿Qué tengan el mismo árbol o árboles distintos?

Estudiantes: “Sí, varios porque se ve más bonito, es saludable”.

“Siempre les digo a los estudiantes: “tú te pareces a un Chicalá”. Me hacen unos ojos como diciendo: “yo a qué me pareceré del Chicalá”.  A cada uno le pongo un nombre de un árbol. Nunca se les olvida por lo menos ese árbol cual es. Es una manera para aprender sobre los árboles. Ustedes los miran y dicen: tiene cara triste o alegre, qué me transmite. No importa que no sepan el nombre pero si descubrir qué le transmite ese árbol. Es lo importante. ¿Te produce alegría, por ejemplo? Si a alguno el parque le produjo miedo puede ser por árboles muy oscuros, tenebrosos o por los troncos….

Estudiante: “O por la gente que hay”.

La naturaleza, fuente de inspiración desde la infancia

La Arquitecta Wiesner cierra el ejercicio con los estudiantes para continuar con la narración de cómo llegó a hacer parte del equipo directivo del parque tercer milenio. Cuenta:

“De niña y de joven, a la edad de Ustedes, me gustaba jugar con los animales y estar muy cerca de los árboles y de las zonas abiertas. Me gustaba mucho el campo, caminar por el campo… En la ciudad, jugaba en el jardín de la casa con otros niños casi siempre en relación con la naturaleza, con los animales, juagaba cuando paseaba el perro…Le tenía tanto afecto a los animales y pensé que iba a estudiar veterinaria, pero cuando estaba en el colegio tenía que disectar un sapo, tenía que matarlo y no pude. ¡No fui capaz! Pensando que debía hacer esto para estudiar veterinaria ya no quise estudiar esa carrera.

Yo tenía habilidad para el dibujo, me gustaba pintar, pero no sabía en qué consistía la arquitectura. Al colegio jamás vino un arquitecto a hablarnos sobre esta profesión. La arquitectura la escogí por azar, sin saber si iba a estar en la carrera correcta. En la universidad me enseñaron a imaginar cómo puede llegar a ser determinado espacio, a observar la ciudad, a hacer proyectos...

Yo soy de Bogotá, a mí lo que más me gusta de esta ciudad son sus montañas. Me parecen espectaculares, ninguna de las ciudades del mundo tiene las montañas que nosotros tenemos. Construir aquí pensando que la ciudad es paisaje y acercar la gente a la naturaleza para que se emociones es algo que me gusta mucho de la carrera que estudié.

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La Fundación Compartir y la Asociación de maestros de artes ‘Entre las Artes’ establecieron una alianza para promover una mayor comprensión de la educación artística como práctica que enaltece al ser ético, estético y creativo, y da sentido de vida en comunidad, siendo estas necesidades prioritarias en la educación de la infancia y la juventud colombianas.

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