Creado el: Mié, 27/05/2015 - 17:00 por Palabra Maestra

Herramientas para realizar los sueños

Además de la educación recibida en sus años de estudio, fueron las enseñanzas en su hogar las que permitieron a Manuel Elkin, trazar, con cariño; los sueños, metas, objetivos, propósitos y proyectos de vida que ha venido alcanzando

Fueron mis padres, Manuel y Julia, quienes estimularon mi curiosidad e inflamaron mis sueños infantiles de descubrir mundos nuevos, macro o microscópicos, por medio de cuentos e historietas sobre grandes hallazgos, y libros e historias sobre la aventura del pensamiento. Así gestaron la estructura de mi personalidad, con la certeza de que sólo con el trabajo sin descanso y una orientación permanente y definida podría hacer realidad mis sueños. Principios, valores y actitudes fueron los que rigieron desde niño las metas que hoy de adulto he venido alcanzando. Por ello insisto en el valor de la familia, pues ella, además del cariño, inculca sueños, metas, objetivos, propósitos y proyectos de vida para llevarlos a cabo.

Yo era campo abonado cuando llegaron  mis maestros, a quienes quiero rendir un tributo de admiración, afecto y gratitud, porque me proporcionaron las herramientas para realizar mis sueños. Nunca he querido hacer nada distinto que vacunas sintéticas para el bienestar de la humanidad. Por ello cuando Víctor Romero Rincón, mi profesor de biología y anatomía en el Colegio Departamental de Girardot, me llevó de la mano exigiéndome cada día más y más, su cuestionamiento para mí era una pasión, una alegría. Igual con Agapito Alfaro, mi maestro de química, quien me retaba con las fórmulas de las moléculas. Era para mí un placer desarrollarlas. Ya se sabía para dónde iba, no era necesario predecirlo, era evidente.

Otros maestros que acabaron de enrutar mi vida, ya en la universidad, fueron los profesores Ronald Mackenzie, quien me enseñó virología; Henry Kunkel, que me dio todo el conocimiento de ese entonces en inmunología, y Bruce Merrifield, quien me proporcionó las bases de la síntesis química para realizar las vacunas.

Lo demás fue una consecuencia  lógica de su generosidad y sabiduría.  A todos ellos, mi gratitud perenne. 

Manuel Elkin Patarroyo

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