Creado el: Jue, 21/05/2015 - 12:00 por Palabra Maestra

Una maestra y dos mil libros en la mitad de la selva

María Lucía Fernández, descubrió en la selva colombiana, que los libros y la educación son el único camino que puede salvar a los niños de la violencia

Para escribir esta nota debí acudir a la memoria de mis compañeros de trabajo de Caracol Radio.  Sólo así pude revivir la historia de una gran maestra, perdida en algún lugar de las selvas del sur del país.  El nombre y el lugar exacto se los quedo debiendo porque la mala memoria nos ganó a todos, pero la historia se imprimió en el recuerdo de nuestro ejercicio como periodistas.

Hace algunos años entrevistamos a la maestra.  Ubicarla fue difícil, pero lo hicimos gracias al único vecino que tenía teléfono en la zona.  La comunicación era muy mala, pero alcanzó para que ella nos contara su historia.

Empezó narrándonos la aventura que debió vivir cuando la trasladaron a las selvas del Putumayo para que se desempeñara como educadora en una comunidad indígena.  Con el tiempo se hizo merecedora de una importante donación: dos mil libros que llegaron en cajas a la mitad de la manigua.  Ella sacó tiempo para arreglarlos y clasificarlos, y como pudo, improvisó unos estantes para armar su biblioteca.

Escogió los títulos más adecuados que los integrantes para que los integrantes de la comunidad los pudieran usar como textos de estudio, pero la humedad y el moho comenzaron a tragárselos. El trabajo se multiplicó porque en las mañanas dictaba clases y por las noches tenía que secar página por página de cada uno de los libros.  Incluso durante la entrevista hizo un pedido: que alguien o alguna entidad la ayudara con una biblioteca.  Recuerdo también que dijo que la única manera de salvar a los pequeños de la violencia, insertada como el moho en esa región del país, era por medio de los libros y  la educación.  Así justificó sus dos mil libros en la mitad de la selva.

Después de varios años perdí el contacto con ella y nunca supe si logró salvar a los niños y los libros que tenía a su cargo.

María Lucía Fernández Johnson

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