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Marlén Martínez y la excelencia en gestión educativa

Con más 16 años de experiencia, la rectora del Distrito obtuvo el galardón de Mejor Colegio de Bogotá para su institución San José Norte IED.

Marzo 4, 2020

En el colegio San José Norte del occidente de Bogotá hay una oficina que ya no tiene espacio para un trofeo más. Esta es la oficina de la rectora Marlén Martínez, una mujer boyacense que ha dedicado casi dos décadas de su vida a la educación.

Su éxito dejó de ser sorpresa hace varios años. Para el gremio de maestros y rectores ya es habitual escuchar su nombre en los premios educativos más codiciados de la ciudad. Incluso, ella misma se pierde entre los armarios llenos de reconocimientos y menciones honoríficas que tiene en su oficina. Ganó el Premio a la Excelente Gestión Institucional (PEGI) en 2016, varios reconocimientos a mejores resultados en las Pruebas Saber y el galardón a Mejor Colegio de Bogotá en 2019.

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Pero, ¿a qué se debe este éxito? ¿Marlén tiene alguna fórmula secreta para destacar siempre en calidad educativa? ¿Que hace que una institución como San José Norte haya superado a más de 300 colegios distritales que existen en Bogotá?

La ‘fórmula mágica’ de Marlén

Cuando llegó a la ciudad de Bogotá para convertirse en la rectora de San José Norte, el colegio no era lo que es hoy. Los resultados académicos eran bajos, la convivencia era conflictiva, la deserción era alta y la motivación era difícil de encontrar. Por ese motivo, empezó a diseñar estrategias para cambiar la cara del colegio, basadas en 4 principios elementales.

1. Autoestima

Cuando se camina por los pasillos del Colegio es fácil notarlo: espejos por todos lados… en las columnas, en las paredes, cerca de los salones y de las zonas de recreación. Marlén explica que los espejos hacen que la autoestima de los niños y jóvenes se eleve. El uso de espejos generó en San José Norte una cultura de autocuidado y amor propio entre los estudiantes.

Pero el fomento de la autoestima en esta institución se basa principalmente en el reconocimiento de potencial y fortalecimiento de los talentos de los estudiantes. Marlene explica que para que un alumno triunfe necesita reconocer que es especial, y el maestro debe contribuir en esta misión. Con una buena autoestima, los alumnos creen en sí mismos y los resultados académicos mejoran.

“Siempre les decimos a los estudiantes que ellos son lo mejor que tenemos, y que gracias a ellos nosotros también tenemos posibilidades de aprender”, afirma Marlén.

2. Adiós a las jerarquías

“Aquí entra todo el mundo”, relata Marlén refiriéndose a su oficina. La puerta de la rectoría siempre está abierta, así como la de otras dependencias institucionales, para cualquiera que necesite ayuda, un consejo o simplemente una charla momentánea. ¿Por qué? Esta rectora desea que el alumnado, el cuerpo docente y otros empleados de la institución vean el colegio como un segundo hogar.

Marlén siempre se refiere de la misma manera a todos los trabajadores del recinto y nunca se pone a sí misma en un rol de superioridad. Es una líder, no una jefe, y desea ser vista como tal. Siempre procura que las relaciones con su cuerpo docente sean amenas y reconoce constantemente los talentos particulares de sus maestros y estudiantes.

3. Hacer más con menos

Marlén aprovecha todos los recursos que llegan a sus manos para mejorar las clases de sus más de 1500 estudiantes. En 2018 logró que la institución recibiera tableros interactivos y computadores portátiles. Todos los incentivos y premios que ha recibido los ha invertido en salidas pedagógicas para los alumnos y transporte escolar.

Actualmente se encuentra trabajando para que, progresivamente, San José Norte se convierta en una institución bilingüe acreditada.

4. Sentido de pertenencia

Si se les pregunta a los estudiantes en qué colegio estudian, la respuesta siempre va a ser la misma: “en el mejor colegio de Bogotá”. Los alumnos de San José Norte aman su colegio y por ese motivo trabajan duro para que la institución destaque. Mantienen los salones aseados, las zonas comunes en buen estado y cumplen con el manual de convivencia. Lo mismo ocurre con los maestros, las directivas, y por supuesto, la rectora.

Así mismo, los canales de comunicación están abiertos siempre para que los jóvenes y niños propongan mejoras, sugerencias y proyectos. Marlén y los otros directivos siempre están dispuestos a escuchar.

Como ven, no se trata de una fórmula mágica ni de estrategias calculadas. Se trata, más bien, de elementos fundamentales y básicos para la calidad educativa. Para Marlén, un colegio no necesita demasiados “accesorios” para ser exitoso, sino que, “se necesita juntar todos los esfuerzos para formar personas felices”.

 


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Escrito por
Estudiante de Periodismo de la Universidad del Rosario
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.