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Ángela Bohórquez S.

Columnista

Sistemas educativos del mundo: Corea del Sur

Publicado: Lun, 10/08/2015 - 13:00

El sistema educativo de Corea del Sur es peculiar y diferente. Refleja muy buenos resultados. Sin embargo, su excesiva competencia entre estudiantes es un aspecto negativo.

Constituida formalmente como República desde 1948, Corea del Sur ha enfrentado tiempos difíciles y aun así, hoy en día su economía es una de las más poderosas del mundo según el FMI, ubicada en el puesto 9 junto con Australia[1].

Corea del Sur es un país lleno de historia, cultura y tradición. Hay evidencia de restos humanos hallados en la región desde hace más de 500.000 años y en el pasado formó parte del imperio de Japón, hasta el año 1919 que se constituyó oficialmente como un país independiente. Sin embargo, la historia de Corea como un solo país terminaría y en 1945, a raíz de la segunda guerra mundial esta península del nororiente asiático se dividiría en la república República Popular Democrática de Corea (RPDC, Corea del Norte o Norcorea)y Corea del Sur. Actualmente, a pesar de las similitudes que ambos países tuvieron en el pasado, su régimen de gobierno y economía distan bastante de Corea del Norte.

Aunque Corea del Sur tiene un sistema educativo donde el esfuerzo y el empeño son premiados, la gran presión ejercida en sus alumnos tiene consecuencias físicas y anímicas para ellos.

Radiografía general del sistema

El sistema educativo de Corea también se destaca por el buen desempeño de sus estudiantes a nivel internacional. Por ejemplo, en las pruebas  PISA del 2014, Corea y Singapur obtuvieron el lugar en resolución creativa de problemas[2]. También, durante las pruebas del 2006, 2009 y 2015, Corea del Sur obtuvo puntajes superiores a la media sugerida por la OECD en lectura y matemáticas[3].

Sin embargo, este sistema es también célebre por la gran presión que ejerce sobre los jóvenes estudiantes. La educación es sumamente valorada en el país y vista como una forma de obtener prestigio profesional. El sistema es sumamente competitivo y los estudiantes tienen una presión muy alta de sus padres para obtener las mejores notas y poder ingresar a las tres mejores universidades del país, conocidas con el acrónimo de SKY: Seoul National, Korea y Yonsei. Estudiar en estas universidades, les garantizará un estatus social privilegiado y las posiciones laborales más apetecidas y con mejor salario[4].

La presión excesiva ejerce sus frutos positivos, al ubicar casi siempre a Corea del Sur en las primeras posiciones de rankings internacionales. Sin embargo, el estrés deja consecuencias que van desde malestares físicos, depresión y en algunos casos, hasta suicido[5]. Tanto profesores como padres de familia, son conscientes de esta presión debido a la trascendencia que tiene este tipo de formación y del peso del buen nivel educativo que afectará inefablemente la vida de todo surcoreano. Por eso, se han reportado casos donde los padres intentan técnicas que van desde contratar tutores privados hasta inclusive sobornos y otras prácticas poco éticas con tal de ubicar a los estudiantes en una buena universidad[6].

Etapas y niveles del sistema educativo surcoreano

La educación en Corea del Sur es pública y privada. En ambos casos se recibe subsidios del gobierno aunque no en la misma cantidad. El kindergarden no está incluido en la etapa obligatoria del sistema por lo que no está cubierto. Sin embargo, la “edad” es algo que funciona de una manera peculiar en Corea del Sur. Los años se cuentan a partir de la concepción, así que técnicamente un niño al nacer ya tiene un año, no cero como en el caso de países occidentales. Durante el curso de su vida, los años también se cuentan de manera diferente. Si por ejemplo un niño nació el 16 de marzo de 1990, este año tendrá 25 años y el 1 de enero del 2016, automáticamente tendrá 26 años, sin que necesariamente tenga que esperar al 16 de marzo. Este dato es importante para tener en cuenta a la hora de explicar las etapas de la educación.

A partir de los 6 o 7 años, los niños forman parte del sistema e inician su etapa educativa dentro del sistema. La escuela primaria o elemental, tiene seis grados y va hasta los 13 años. La escuela media tiene tres grados y va desde los 14 hasta los 16 años y en la escuela superior se cursan también tres grados que van desde los 17 hasta los 19 años. En la escuela primaria y media, los estudiantes tienen muchas tareas y una carga extra curricular alta. 

Al finalizar la escuela, los jóvenes inician la etapa universitaria y una gran mayoría formará parte de la educación superior, por dentro o fuera del país. Los niños y jóvenes estudian con mucho esfuerzo durante todas estas fases, ya que, como se dijo anteriormente, la educación es de gran relevancia para la vida de un surcoreano y de su buen desempeño depende su destino profesional.

Para entrar a la universidad los estudiantes deben tomar un examen llamado en coreano “su-neung”, un día muy importante y decisivo en el futuro de los jóvenes. Cabe anotar que aunque el examen tiene mucha relevancia, al aplicar a universidades se tienen en cuenta otros requisitos como records académicos, entrevistas, etc, pero en muchos casos este examen es lo único que piden las universidades. Es por esta alta relevancia que en la última etapa de la escuela las clases se enfocan sobre todo en este examen.

Debido al alto nivel de competencia, los estudiantes no solo cuentan con el estado para la educación. También toman en cuenta academias y tutores privados, lo cual implica una inversión económica muy alta de parte de los padres. En muchos casos, luego de terminar la jornada escolar hacia las 4 o 5 de la tarde, muchos continúan en casa estudiando hasta las 10 u 11 de la noche para poder tener el nivel exigido por los objetivos que desean alcanzar e ingresar a las universidades SKY, localizadas en Seúl, la capital del país. Los pregrados duran cuatro años por lo general, excepto en el caso de medicina. Durante el curso de la universidad, los hombres deben realizar un año de servicio militar obligatorio, por lo que las mujeres se gradúan antes que ellos.

Al ingresar a la universidad, las edades de los estudiantes varían. Algunos deben retomar el examen y estudiar hasta dos años más para poder obtener el puntaje que necesitan. Otros lo logran de inmediato y pueden tener, por un momento, un respiro. Pero, el alto nivel de competencia continúa durante el pregrado y deben esforzarse por tener los primeros puestos. Las buenas notas son tenidas en cuenta a la hora de ser contratados por empleadores.

Conclusión

Aunque los resultados de las pruebas y del buen desempeño escolar en Corea del Sur son muy favorables, la excesiva presión en los jóvenes deja algunas consecuencias que deberían ser reevaluadas. El ambiente competitivo hace que por ejemplo, las clases sean en muchos casos rígidas. Una estudiante surcoreana consultada por Palabra Maestra describió el sistema como “tieso y sin creatividad”. Asimismo, durante este período los estudiantes no realizan exposiciones y existen pocos trabajos en grupo. Debido al ambiente competitivo, en algunos casos la interacción entre alumnos es restringida.

La disciplina y filosofía de trabajo duro de los surcoreanos es indudablemente, uno de los motores que transformó al país y lo sacó de una profunda crisis. En décadas, el país pasó de la ruina a ser una gran potencia económica. Sin embargo, encontrar empleo sea una tarea ardua y los niveles de endeudamiento de sus ciudadanos son altos. Cabe anotar que el sistema y su alto nivel de competitividad afecta significativamente el bienestar de la población.

*Agradecimientos a  Sojung Yoon por su asesoría para este artículo.


[1] MARS, Amanda (2015). “¿Cuáles son las mayores economías del mundo? ¿Y las más diminutas?”. El País, España. Disponible vía web en: economia.elpais.com
[2] www.oecd.org/education/singapore-and-korea-top-first-oecd-pisa-problem-solving-test.htm
[3] english.chosun.com
[4] The Conversation (2015). “South Korean education ranks high, but it’s the kids who pay”. The Conversation, disponible vía web en:  http://theconversation.com
[5] KOO, See-Weng (2014). “An Assault Upon Our Children”. New York Times, disponible vía web en: http://www.nytimes.com
[6] Ibid.

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Comunicadora social y periodista con experiencia en gerencia y coordinación proyectos digitales. Perdidamente enamorada del maravilloso mundo de Internet: desde los contenidos, pasando por la usabilidad y llegando a la arquitectura de la información. Aficionada a la escritura, la música, las redes sociales, el cine y el café. Actualmente reside en Francia, donde es candidata a Máster en International Management. @mediasconrombos

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