Los lenguajes digitales se tomaron el mundo, real y virtual; la manera de comprender a los adolescentes es entender y manejar sus realidades que, en ocasiones, se enmarcan en espacios virtuales.

Yury tiene 16 años y es mi estudiante de Física en grado décimo. Tiene un gran interés por la Ciencia pero, sin duda, su lenguaje y atención difieren de los míos: escucha música de despecho y se conecta todo el día y gran parte de la noche a Internet. Sus necesidades de información y respuesta no coinciden con mis horarios y ocupaciones, pero estas diferencias no pueden hacer mella en sus capacidades excepcionales, su gran deseo de aprender y mi obligación de enseñar.

Vincular a este personaje en mi grupo de estudio y en la clínica de las matemáticas, dos proyectos que lidero en la IED Liceo Samario de Santa Marta, me hizo entender que no hay vuelta atrás en la construcción de puentes digitales para entender las realidades de la población adolescente. No obstante, no se trata de cambiar nuestros códigos de comunicación, solo de ampliarlos. Reconocer que pese a ser un hiperconectado en muchos aspectos, no había sacado “el jugo” en mi quehacer profesional y ese aprovechamiento debe ir más allá de las típicas presentaciones de Power Point, pero sin llegar a ser tan sofisticado que se sobredimensione en recursos y accesibilidad.

La tarea es sencilla y se trata de romper paradigmas. El primer paso fue entender que no es invasivo dar mi correo electrónico o permitir que me escriban por WhatsApp, al final yo decido cuando y a qué horas contesto, también que lenguaje e imágenes puedo y debo compartir, descubrí que los adolescentes entienden los códigos y manejan el respeto; luego exploré  el poder de los emoticones y que estos bien usados generan simpatía y cercanía, un emoticón en el momento justo vale más que mil palabras; si sabes que comunica cada dibujo vas a tener camaradería y el puente se habrá creado. El humor es el segundo paso, los memes son producto de reflexión y sus chistes normales de colegio los mezclo con memes de conceptos matemáticos y caricaturas con tintes políticos y de opinión, me burlo de lo “ñoños” que podemos ser, pero en cierta medida ya conocen a Matador, Bacteria y otros caricaturistas.

El paso final es tratar de formalizar cosas, hacer que escriban correos y lean algunos artículos, debo pasar el link y apoyarme en un vídeo de YouTube, pero en momentos justos y sobretodo hacer retroalimentación que apoye la diferencia, es indispensable enfrentar la comunicación digital como un proceso atemporal que en la actualidad no es cosa de niños o jóvenes, pero que definitivamente si es tarea de los docentes. No puedo tener reglas tan estrictas pues lo cambiante del código de comunicación nos puede dejar desactualizados en cualquier momento y en algunos casos, así no consuma la herramienta debo poder entenderla y descifrar que transmite y como me puede ayudar para mi tarea de enseñanza – aprendizaje.

Yury es monitor de mi clase y me apoya junto a una veintena más en un proyecto de investigación sobre el uso de las redes sociales en los adolescentes; de su inquietud aprendí, que las velocidades en la red no son obstáculos y que confluyen en él, este mar virtual donde a diario navegamos.           

 

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Edwin Pineda Paredes

Ingeniero. Docente de Matemáticas en la I.E.D. Liceo Samario de Santa Marta.

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