Los colegios deben ser plataformas que eduquen no solo académicamente, sino que velen por la construcción de un ser humano integro. Permitir aulas que incluyan un despertar espiritual es permitir espacios donde jóvenes y niño puedan liberar cargas, donde encuentren el silencio y aprendan a hacer uso de ello sería interesantísimo en la educación básica.

Es necesario empezar a promover en nuestras aulas, desde niveles elementales, la educación interior. Debemos ampliar el concepto pedagógico tradicional donde los logros académicos son el eje central de la escuela, ya que prestar más atención al desarrollo espiritual y emocional de cada ser humano es de vital importancia en nuestra sociedad.

Aprender a conocernos, para permitir y permitirnos llevar una vida equilibrada y armoniosa ayuda a crear cimientos para una sociedad que controla sus emociones negativas, tales como la ira, violencia, rabia, depresión, entre otros. Por el contrario, nos permite proyectar actos positivos en pro de una comunidad compasiva.

A diferencia de lo que se pensaba hasta hace muy poco, en 1998 neurocientíficos descubrieron que constantemente el cerebro está generando neuronas en los cerebros adultos. Nuevas prácticas como la meditación permitirían generar cambios en actitudes y comportamientos que van en contravía entre el balance antes mencionado.

Si se incluye en la educación infantil métodos que impulsen el crecimiento interior, como la meditación, esto brindará herramientas de auto conciencia. El control de la respiración es una de estas herramientas que ayuda a regularnos en momentos decisivos, tranquilizarnos en momentos críticos o bien a ser conscientes del constante agradecimiento que debemos proyectar con nuestro entorno.

La meditación es una técnica milenaria en oriente, sin embargo es una práctica relativamente nueva. Durante más de miles de años religiones han practicado el estado de la meditación para mantener el balance entre mente, cuerpo y espíritu. Entonces, ¿sería osado pensar en insertar la meditación como una nueva clase en el aula? En la fila de matemáticas, historia, educación física: ¿Por qué no dejar abierta la posibilidad al crecimiento no solo académico sino espiritual?

Es importante mencionar que esta técnica no sólo debe quedar en procesos de relajación: esta experiencia debe ser un camino hacia el interior, que brinde conocernos en silencio y ser conscientes de la labor que cada uno tiene en esta sociedad.

A diferencia de lo que se pensaba hasta hace muy poco, en 1998 neurocientíficos descubrieron que constantemente el cerebro está generando neuronas en los cerebros adultos. Nuevas prácticas como la meditación permitirían generar cambios en actitudes y comportamientos que van en contravía entre el balance antes mencionado.

La meditación sin embargo no es una práctica religiosa, es más bien una guía de disciplina mental que ayuda al ser humano a poder controlar sus pensamientos y emociones. A través del entrenamiento de la mente se logra en palabras del Dalai lama “liberarla de las emociones destructivas”.

De igual manera que cultivamos nuestra mente para el razonamiento abstracto y el cuerpo en el ejercicio físico, es importante empezar a darle cabida al entrenamiento mental. Un espacio donde jóvenes y niños puedan liberar cargas, donde encuentren el silencio y aprendan a hacer uso de ello sería interesantísimo en la educación básica.

Aunque suene a un escenario románticamente ideal podemos hacer de esto un hecho real, si empezamos a despertar consciencia sobre los beneficios que podemos entregar a futuras generaciones entrenadas en al arte de meditar.

Si nos contextualizamos en una sociedad de posconflicto, como será la colombiana, se necesitará en cada minuto de los días por venir un ejercicio de perdón y autocontrol que será más fácil de materializar si contamos con herramientas que regulen armoniosamente nuestros actos.

Incluir la meditación en el pensum de nuestras aulas escolares debería ser un proyecto de todos para sembrar semillas de cambio que busquen fuerzas para el bien. De igual manera que cultivamos nuestra mente para el razonamiento abstracto y el cuerpo en el ejercicio físico, es importante empezar a darle cabida al entrenamiento mental. Un espacio donde jóvenes y niño puedan liberar cargas, donde encuentren el silencio y aprendan a hacer uso de ello sería interesantísimo en la educación básica.

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Melissa Hernández

Coordinadora de incidencia Política de la Fundación Compartir

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