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Junio 25, 2017

La Escuela como proyecto de transformación cultural

Durante dos tuvimos la oportunidad de aproximarnos al modelo pedagógico que viene desarrollando el colegio y, de manera particular, a los proyectos productivos pedagógicos. 

El pasado 5 y 6 de junio, por iniciativa de la Fundación Compartir, un grupo de organizaciones y fundaciones, visitamos el proyecto “La Escuela como proyecto de trasformación cultural” en el Municipio de la Cumbre, Valle del Cauca, liderado por Rubén Darío Cárdenas, Gran Rector Premio Compartir 2016.

Estas visitas hacen parte de una nueva estrategia del Premio Compartir que consiste en fortalecer iniciativas de maestros o rectores galardonados, que son o pueden constituirse en una innovación, coordinando agendas de potenciales aliados y articulando acciones desde el territorio y con la activa participación de las comunidades.

La invitación fue acogida por RedEAmerica, Empresarios por la Educación, Fundación Smurfit Kappa Cartón de Colombia, Dividendo por Colombia, Universidad ICESI-Maestría de Innovación Social y Del laboratorio al Campo. Nos acompañaron también el Chef peruano Alexander Almeri y el nariñense, Aníbal Criollo, sobre quienes escribiré en otra oportunidad.

Durante los dos días de la visita a la Institución Educativa María Auxiliadora,  tuvimos la  oportunidad de aproximarnos al modelo pedagógico que viene desarrollando el colegio, y de manera  particular a los proyectos productivos pedagógicos. Un modelo que ha entendido con claridad la importancia de la comunidad educativa y su potencial para trasformar el territorio y generar oportunidades para los jóvenes y sus familias; que proyecta y contextualiza el aprendizaje fuera del aula; que promueve procesos de enseñanza/aprendizaje centrados en sus estudiantes y reconoce sus talentos e intereses;  que valora las manifestaciones y expresiones culturales de la región y las fortalece; que recupera y propicia el intercambio de saberes ancestrales, e incentiva la creatividad.

Un proyecto al que hay que aproximarse con los 5 sentidos, para lograr aprehender su esencia; panes de sábila con piña, de café, muffins de zapallo,  dulces de sidra, yogurt de piña, aceites esenciales de limoncillo, caléndula, pino, citronela, cilantro…

Esta visita nos ratifica, lo que como Fundación hemos dicho por muchos años: la educación de calidad es el camino. Por eso seguiremos comprometidos con generar espacios para que entidades públicas y privadas, conozcan estas experiencias y escuchen directamente las voces de las comunidades educativas del país. Espacios para entender cómo lo han hecho,  qué problemas han tenido, cómo los han resuelto, qué necesitan para crecer y mejorar y  se inviertan los recursos en función de esto. De la capacidad que desarrollemos para resolver con calidad, pertenencia y oportunidad los problemas ya conocidos de la educación rural, dependerá buen parte de la tan anhelada paz estable y duradera. 

Escrito por
Gerente de Innovación Social Fundación Compartir
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