Motivar a que cada niño se exprese, independientemente de su condición, es un reto que no asume cualquiera. 

Motivar a que cada niño se exprese, independientemente de su condición, es un reto que no asume cualquiera, ¿Por qué? Por que en sí es todo un reto que implica ser tolerante,  adentrarse al maravilloso universo de los pequeños, asumir la inclusión dentro y fuera del aula, y atreverse a saber qué se siente ser por un instante uno de ellos.

El educador, más que una persona que transmite conocimientos, es aquella que está dispuesta a ayudar, a estar atenta, a fortalecer debilidades y habilidades, se interesa por el avance y las dificultades que presenta en su proceso de aprendizaje y permite que la relación docente – alumno no sea tradicional, sino que se vea al maestro como un compañero.

Los niños son cariñosos, les gusta jugar en todo momento, son creativos por naturaleza, reflejan inocencia y transmiten alegría al máximo. Todos ellos, a pesar de estar o pertenecer a un mismo rango de edad, cada uno es un mundo diferente en el que, para una maestra en formación, es un parque de diversiones al que no quiere perder la oportunidad de asistir e interactuar en él.

La imaginación que ellos poseen no es como la de nosotros: ellos le dan libertad a su mente para poder expresarse, ven lo imposible como algo que se puede lograr más adelante. También que, ésta no tiene límites, es gratis y no necesita de pilas. Surge de su bullicio interior, de sus deseos y necesidades, de su naturalidad y espontaneidad, o simplemente de la magia de ser niño. Además, sus fantasías son inofensivas.

Desde mi experiencia, los niños son un ejemplo a seguir, una inspiración a no perder esa ingenuidad que nos caracteriza como personas, a dejar fluir nuestra creatividad y no obstaculizar el camino al cual queremos llegar y los objetivos que queremos lograr. Ellos, en conclusión, son la motivación de nosotros, los maestros. 

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Maytte Madero

Estudiante del primer semestre del Programa de Formación Complementaria de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.

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