Se necesitan plataformas culturales que fomenten espacios para el intercambio de opinión, que ofrezcan nuevas y frescas salidas a problemáticas sociales se pueden empezar a germinar en las aulas de estudio elemental

La estimulación artística es una de los elementos vitales en el desarrollo del ser humano, acercarnos al arte desde un entendimiento lógico y emocional estimula al hombre a cuestionarse su entorno. Mentes críticas y creativas que sean capaces de construir puentes con el otro, con aquello que se comparte o con lo diferente, son necesarias en el contexto colombiano.

El arte es una puerta maravillosa para poder ver y captar mentes de todo tipo, de diferentes siglos y pensares.

Es entonces primordial que la educación artística deje de entenderse como una clase relleno y sea valorada como un curso central que optimiza la capacidad cognitiva de niños y jóvenes. Es necesario dar oportunidades de crear hábitos como la lectura, el manejo instrumentos, entre otros, desde edad temprana para estimular actitudes positivas que ayuden a los seres humanos a expresarse a través de un prisma de oportunidades culturales. La música, danza, literatura, artes plásticas son profesiones que se pueden aprender. El artista no nace, se construye.

Las clases lúdicas deberían ir acompañadas de historia, de problemas para solucionar, de diferentes lenguas, pero sobretodo de profesores que logren transmitir pasión por su labor y práctica.

Es igualmente necesario que las clases de arte salgan del aula, primordial que los niños y jóvenes tengan acceso a museos, galerías, teatros, que puedan tener un contacto directo con diversas disciplinas plásticas, de esta manera se va cerrando la brecha entre el público y la obra.

Es deber de padres y académicos des estigmatizar el arte como una profesión con la cual su hijo o estudiante tendría un futuro incierto, hay que por el contrario estimular a todos aquellos jóvenes que logran vislumbrar sus deseos como futuros artistas de cualquier disciplina.

Colombia necesita más gente que quiera lo que hace, que no trabaje para ser feliz sino que sea feliz por su trabajo.

Son comunes las historias personales truncadas a la hora de escoger una carrera por miedo a optar por el camino de las humanidades. Colombia necesita más gente que quiera lo que hace, que no trabaje para ser feliz sino que sea feliz por su trabajo.  Ideas basadas en plataformas culturales que fomenten espacios para el intercambio de opinión, que ofrezcan nuevas y frescas salidas a problemáticas sociales se pueden empezar a germinar en las aulas de estudio elemental, es más me atrevo a decir que son necesarias en una sociedad permeada por la violencia.

Personas sensibilizadas con su entorno es a lo que le apuesta la formación artística y es por ello que debe ser esta educación un eje central en la labor académica de este país.

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Melissa Hernández

Coordinadora de incidencia Política de la Fundación Compartir

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