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La Pastoral con arraigo social, corazón del desarrollo global de la entera persona
Diciembre 29, 2018

La Pastoral con arraigo social, corazón del desarrollo global de la entera persona

Una herramienta fundamental en el plan de acción educativa es el modelo Pentacidad conformado por cinco ámbitos: identidad, social, mental, corporal y emocional. 

Se entiende el crecimiento de la entera persona como el mejoramiento continuo de una “educación integral cristiana en un proceso de desarrollo de la personalidad en todas sus dimensiones, en el que cada estudiante llegue a adquirir, mediante la asimilación crítica y sistemática de la cultura en armonía con la fe, una visión cristiana del mundo y de la vida que lo capacite mejor para comprometerse con la historia de su tiempo (Hijas de Jesús, 1985)”.

Para gestionar y autogestionar un desarrollo integral, global, cristiano, humanizado y humanizante del ser, se ha de conocer y reconocer que la persona tiene una identidad esencial, “sagrada” porque en ella está plantada la semilla de Dios y que se  fortalece social y mentalmente, con claros procesos en la comunicación, logrando manejo adecuado de sus emociones, todos estos  ámbitos inmersos en un currículo transformador que la lleve a ser  responsable de su proyecto de vida y capaz de servir y comprometerse de manera solidaria desde y en su propia realidad. ¿Y cómo es un currículo transformador? Definitivamente debe ser un escenario para el fortalecimiento del liderazgo de una comunidad educativa que tenga como corazón una Pastoral con arraigo social. (Ver gráfico 1)

Una Pastoral con arraigo social, es un corazón con una honda experiencia social y humana en una diástole pedagógica de amor, “porque no podemos hablar de una educación católica sin hablar de humanidad y porque la identidad católica es precisamente la encarnación, Dios que se hace ser humano” (Francisco S. , 2015), y  hace sentir a Jesucristo encarnado en cada rostro.

Desde su elocuencia profunda el Santo Padre le decía a un grupo de catequistas como debía ser esa entrega a esos rostros: “Ese dinamismo del amor es como el movimiento del corazón: «sístole y diástole»; se concentra para encontrarse con el Señor e inmediatamente se abre, saliendo de sí por amor, para dar testimonio de Jesús y hablar de Jesús, predicar a Jesús. El ejemplo lo da Él mismo: se retiraba para orar al Padre e inmediatamente salía al encuentro de los hambrientos y sedientos de Dios, para sanarlos y salvarlos” (Francisco S. , 2017).

Así, nuestra Pastoral Educativa, se asemeja a un corazón que late en esos dos movimientos para llegar, con su acción y desde Jesús, a los rostros presentes y, a veces invisibles, atravesados por tantas pobrezas y carencias de diverso tipo, en difíciles realidades y complejos contextos, que nos circundan siempre. “Los pobres los tendrán siempre entre ustedes”, como dice el Evangelio. 

 

Lo que nos irriga: nuestra esencia

El carisma y espiritualidad de Santa Cándida María de Jesús, arraigado en el Evangelio, atraviesa Nuestro Modo Propio de Educar NMPE; un referente vital de la familia educativa Hijas de Jesús-laicos que, impregna un Currículo para la “entera persona” que no es academicista, sino transversalizado en competencias, capacidades y valores para la vida, desde el Modelo Pentacidad, (Begoña, 1998) que se refleja diariamente en el aula, potencia en cada persona el ser responsable con su proyecto de vida, con una esencia gestora de paz, presentando una visión unitaria de la persona humana como ser viviente, social, racional y libre, imagen de Dios, capaz de conocerlo y amarlo.

NMPE es entonces, fundamento educativo implementado en los colegios de la Congregación y establece los pilares para educar desde preescolar hasta undécimo en cinco perspectivas: Educar para la fraternidad, educar para la justicia, educar para la paz, educar para el diálogo fe-cultura y preparación profesional (Hijas de Jesús, 1994).

Una herramienta fundamental en el plan de acción educativa es el modelo Pentacidad conformado por cinco ámbitos: identidad, social, mental, corporal y emocional. (Ver gráfico 2).

Con este marco, cada estudiante desde su grado y periodo evolutivo, va adquiriendo y gestionando una competencia cada tres semanas, de tal manera que al final de cada año lectivo desde el grado Párvulos hasta Undécimo asimila 10 competencias con sus respectivas capacidades y valores, desde tres momentos semanales en horario y acompañado por la persona DEG (Directora Educativa de Grado) con un “libro de vida” (Begoña, Competencias, Valores y capacidades. Proyecto de vida, 2012) trabajado por todo el estudiantado. Cada competencia de fundamentación se transversaliza con todas las asignaturas.

 

Lo que hacemos desde nuestra esencia y que impulsa: nuestra sístole

Nuestra sístole la conforman: ese talento humano con un trabajo continuo de la Comunidad Educativa (Hijas de Jesús, directivas, personas educadoras y de servicios, estudiantes y familias), los grupos que se configuran dentro de la comunidad y las jornadas y las acciones concretas que potencian el “evangelizar educando”.

También se convierte en movimiento sistólico el procurar una espiritualidad cada vez más profunda donde la oración permea la vida y la nutre; momentos de oración diaria con personas educadoras y estudiantes, la pausa ignaciana, los encuentros con Cristo de estudiantes y familias; los ejercicios espirituales en grado 11, personas de servicios y personas educadoras; hermanamientos, grupos pastorales: Huellas blancas, rojas, verdes; SJR, Grupo Misionero Mariano, Infancia Misionera; Pastoral familiar, catequesis, grupo de laicos Madre Cándida y  cooperativa de misiones.

 

El impulso. A donde llegamos y queremos llegar: nuestra diástole

Nuestra diástole se plasma en un Proyecto de Acción Social que privilegia el encuentro personal y comunitario con Jesucristo en los pobres y necesitados. 

Este proyecto es un conjunto de actividades y experiencias ordenadas por grados, que promueven el desarrollo de la solidaridad, desde la línea de la justicia y el compromiso cristiano, con acciones que privilegian la lectura y análisis crítico de la realidad, realizada por los estudiantes con el apoyo de las personas educadoras y sus familias.   Busca dar respuesta al llamado que se le hace a toda persona desde diferentes mociones:

El Llamado Evangélico desde Mateo 25, 34 – 40. Desde el sentir de Iglesia Universal al vivir las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad; y las obras de misericordia.

La llamada espiritual del carisma de las Hijas de Jesús y el deseo de la Madre Cándida, expresado desde joven: “Donde no hay sitio para mis pobres, no hay sitio para mí”, llevada a la práctica con acciones concretas, encontrando en ella una mujer sencilla y humilde, modelo de persona capaz de servir sin esperar recompensa, “Porque servir a los pobres y amar a Jesús es la misma cosa” como lo diría la Beata Antoñita Bandrés, Hija de Jesús.

El llamado mundial desde la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible con tareas urgentes que enfrentarán los pueblos del planeta para cumplir con sus 17 objetivos propuestos.

 

Momentos del proyecto de acción social

Sensibilización: Se investiga, profundiza y reconoce la realidad que se visitará, teniendo un marco de referencia mundial, nacional, y evangélico, analizando y socializando dicho contexto con una mirada crítica y humanizante. Este momento se acompaña desde pastoral con guías de sensibilización  para cada grado.

Ejecución: Desde lo planeado, potenciando el compartir, la interacción, el acompañamiento, la solidaridad, el altruismo, la escucha y receptividad de testimonios de la comunidad atendida se realiza la acción y se establecen pautas de acompañamiento posterior. (Ver gráfico 3)

Evaluación y seguimiento: Desde la experiencia vivida es necesaria la reflexión en el aula para hacer compromisos de índole personal, grupal y comunitaria. Se establecen   estrategias de acercamiento y otras posibilidades de contacto para hacer seguimiento a la comunidad visitada.

 

Resultados obtenidos

  1. Ayuda en la formación de personas responsables de su proyecto de vida, capaces de servir y comprometerse de forma solidaria desde y en su propia realidad.

  2. Fortalecimiento de relaciones interpersonales y procesos de comunicación desde el amor de Dios.

  3. Formación para el trabajo en equipo de forma cooperativa y colaborativa.

  4. Manejo de una metodología autorreguladora en la convivencia, en la comunicación y en el aprendizaje que promueve la autonomía y el empoderamiento de las personas.

  5. Transformación de la función docente en misión compartida como Laicado comprometido.

 


Bibliografía

Begoña, S. (1998). Diccionario de Valores y Capacidades Pentacidad. Madrid: Gamacolor S.A. .

Begoña, S. (2012). Competencias, Valores y capacidades. Proyecto de vida. Madrid: Gamacolor S.A.

Colegio Reina de la Paz. (2017). PEI. Floridablanca.

Francisco, S. (Noviembre de 2015). Discurso en el Congreso "Educar hoy y mañana". Roma.

Francisco, S. (13 de Julio de 2017). Mensaje con motivo del Congreso Internacional sobre Catequesis. Obtenido de Aleteia: https://es.aleteia.org/2017/07/13/papa-francisco-ser-catequista-no-es-un...

Hijas de Jesús. (1985). Directrices y normas complementarias. Roma: Fareso S.A.

Hijas de Jesús. (1994). Nuestro Modo Propio de Educar. Roma: Gráficas Varona.

Escrito por
Coordinador de Gestión Comunitaria y Religiosa de la Congregación Hijas de Jesús.
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