Los estudiantes de primero de primaria de la Institución Educativa Carlos Arturo Torres aprenden a leer y a escribir a través de su realidad e imaginación, estrategia innovadora de la docente Ruby Arias, ganadora del premio a mejor Maestra de la Fundación Compartir.

Actualmente, la educación se basa en las necesidades e intereses de los estudiantes, que se ajustan a la demanda de la globalización, lo anterior nos lleva a pensar como maestros en formación que nuestras clases deben estar dirigidas dependiendo del contexto, es decir, que nuestros estudiantes recojan conocimiento a partir de lo que los rodea.

Es conveniente, empezar relatando la visita que hice al colegio Carlos Arturo Torres, ubicado en la localidad de Kennedy en Bogotá; la docente a cargo del curso 104: Ruby Arias, ganadora del premio Compartir, realiza su práctica pedagógica utilizando la “vida cotidiana” de los estudiantes como estrategia de enseñanza-aprendizaje para la lecto-escritura. La estrategia didáctica consta de que los estudiantes conozcan su barrio (Las Delicias) y la U.P.Z (Carvajal) de las cuales deben recorrer lugares como el parque, la biblioteca, y demás sitios de interés para el reconocimiento del lugar, esto aplicado como proyecto transversal denominado “Cátedra Integral Bogotá”. La docente, Ruby Arias, para comenzar la clase les pide a sus estudiantes estar atentos para el dictado, esto con el fin de evaluar la ortografía y la escritura de oraciones simples, asimismo, para el proceso de lecto-escritura los estudiantes producen textos de acuerdo a su interés, por ejemplo: la familia, el barrio y las mascotas, los cuales ellos describen física y emocionalmente, así como algunas recomendaciones o consejos para tal tema. Los estudiantes han avanzado notoriamente en lecto-escritura para estar en primer grado a comparación de otras instituciones; como recurso didáctico se implementan las gráficas para construir el texto.

Con base a lo anterior, los estudiantes siempre están haciendo lectura de su entorno lo cual es considerado como experiencia, que desde Larrosa (1996) se define como la “relación íntima entre el texto y la subjetividad.” (p.28), por tanto se puede afirmar que esta modalidad se da a partir de la formación-lectura, así como la realiza la docente Ruby Arias para que sus estudiantes reconozcan su contexto y hagan una lectura frente a ella, es decir su realidad. Por otro lado, como estoy hablando de niños y niñas de 1ro. de primaria, se puede afirmar que utilizan su imaginación para representar su propia identidad, pues según Larrosa (1996) “(…) la imaginación está del lado de los subjetivo y lo inteligible, entre la forma y el intelecto, entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo corporal y lo incorporal, entre lo exterior y lo interior.” (p. 27)

Ya he hablado de los estudiantes como principales autores de su aprendizaje, ahora es turno de hablar propiamente del rol del docente en las clases. El empoderamiento del maestro es aquel que se constituye como sujeto y apropia su saber para reconfigurar su intelecto, también es capaz de enseñar y hacer de su oficio un reconocimiento (Saldarriaga, 2006, p. 55), así lo hizo la docente Ruby Arias, quién es capaz de hacer su práctica pedagógica de manera distinta, se atreve a salir o romper los esquemas tradicionales de enseñanza de lectura y escritura (la típica plana, por ejemplo), ya que lo hace por medio de pasos para la separación de palabras y los cuentos tipo álbum para el fomento de la lectura y reconocimiento de palabras. Además, la práctica pedagógica de Ruby Arias es de tipo “experimental” que consiste en observar y experimentar el entorno que los rodea, por tanto su práctica es llevada a cabo en el campo, con el fin de analizar hipótesis surgidas en el ambiente (Saldarriaga, 2006, p.63). La postura didáctica de la dicente Ruby, como mencionaba anteriormente es experimental y enseña la lecto-escritura a través de libros literarios (cuentos) acordes a la edad de los estudiantes y además, soportes visuales, pues ella considera que “esas situaciones favorecen el aprendizaje, me permiten determinar con exactitud el progreso y la necesidad que cada uno de los estudiantes tienen con respecto a la escritura.” (Arias, sf, p. 2)

Para concluir, la implementación del contexto inmediato y los textos literarios a la formación de los estudiantes como estrategia didáctica de enseñanza- aprendizaje para la lecto-escritura, es la adecuada para que nuestros estudiantes reconozcan su entorno y lo lean apropiadamente desde su imaginación y experiencia.

Referencias bibliográficas:

Arias, R. (Sf) Los grados primero y segundo, el escenario ideal. Bogotá: Fundación Compartir

Larrosa, J. (1996). La lectura como experiencia. México: Fondo de Cultura Económica

Saldarriaga, O. (2006). Del oficio del maestro. En Pedagogía, conocimiento y experiencia. Bogotá: IDEP

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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