Son la diversas experiencias las encargadas de ayudarnos a crecer como agentes de cambio en la sociedad.

He disfrutado de diversa experiencias que han marcado mi vida, pero la más gratificante sin duda alguna ha sido tener la oportunidad de realizar mi docencia directa en el grado primero de la Institución Educativa Distrital Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta, curso que contaba entre sus estudiantes con una niña invidente de seis años.

Ahora, teniendo en cuenta que en esta institución me formé como una ciudadana integral, esta situación generaba todo un reto para mí.

En diversas ocasiones tuve la oportunidad de interactuar con estudiantes que presentaban discapacidad visual, pero esto no se igualaba al trabajo que en ese momento debía realizar. Por eso me di a la tarea de investigar diversos métodos y estrategias que ayudaran a la adquisición de conocimientos de la estudiante con discapacidad y, además, al resto de sus compañeras.

El día llegó y puedo decir que el desarrollo de la clase, sin duda alguna, no fue como me lo esperaba: cambió mi modo de pensar, sentir y actuar. La forma en que esta estudiante con discapacidad y el resto de las alumnas adquirieron los conocimientos que en ese momento yo, una alumna de 11º, era la encargada de impartir, me permitió evidenciar que en realidad no existen limitaciones que puedan impedir cumplir los objetivos propuestos por las personas que cuenten con algún tipo de discapacidad.

Teniendo en cuenta que la institución ha acogido la ley de inclusión dentro de su currículum, la cual hace referencia a que la educación es un compromiso de todos que busca contribuir a la garantía de la educación como derecho humano en condiciones de equidad, igualdad y calidad, desde el Estado, la sociedad y la familia, es motivante vivenciar y afrontar los retos que esto conlleva.

Son estas pequeñas experiencias las que en realidad fortalecen la vida de una maestra en formación, conociendo las distintas poblaciones a las cuales posiblemente me pueda enfrentar en un futuro no muy lejano, intentando dejar de lado las diferencias  que la sociedad ha impuesto.

Es necesario recordar la importancia de la formación a la cual los maestros se deben enfrentar, puesto que el ser parte de una escuela inclusiva requiere de diversos desafíos para la adquisición de conocimiento de todos los alumnos que hacen parte de la comunidad educativa.

Es de vital importancia reconocer la gratificante labor que la I.E.D. Escuela Normal Superior María Auxiliadora ofrece a la comunidad samaria, brindando una educación integral y de calidad.

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
Imagen de Daniela María Foronda González

Daniela María Foronda González

Estudiante de la Institución Educativa Escuela normal superior María Auxiliadora de Santa Marta, I semestre.

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