Los colegios deben ser  plataformas que eduquen, no solo académicamente, sino que velen por la  construcción de un ser humano integro. Permitir aulas que incluyan un despertar  espiritual, es permitir espacios donde jóvenes y niños puedan liberar cargas,  encontrando el silencio y aprendiendo a hacer uso de ello.

La meditación es una técnica milenaria en occidente, sin embargo es una práctica relativamente nueva. Durante más de miles de años religiones han practicado el estado de la meditación para mantener el balance entre mente, cuerpo y espíritu. Entonces, ¿sería osado pensar en insertar la meditación como una nueva clase en el aula? En la fila de matemáticas, historia, educación física, por qué no dejar abierta la posibilidad al crecimiento no solo académico sino spiritual.

En el libro Emociones Destructivas, David Goleman hace varios exámenes y experimentos científicos sobre los beneficios de la meditación, como la concentración, cognición y la compasión por el otro.

A diferencia de lo que se pensaba hasta hace muy poco, en 1998 neurocientíficos descubrieron que constantemente el cerebro está generando neuronas en los cerebros adultos. Nuevas prácticas como la meditación permitirían generar cambios en actitudes y comportamientos que van en contravía entre el balance antes mencionado.

Es necesario aclarar que no es una práctica religiosa la cual postuló para insertar en las clases, es más bien una guía de disciplina mental que ayuda al ser humano a poder controlar sus pensamientos y emociones. A través del entrenamiento de la mente se logra en palabras del Dalai lama “liberarla de las emociones destructivas”.

De igual manera que cultivamos nuestra mente para el razonamiento abstracto y el cuerpo en el ejercicio físico, es importante empezar a darle cabida al entrenamiento mental. Un espacio donde jóvenes y niños puedan liberar cargas, donde encuentren el silencio y aprendan a hacer uso de ello sería interesantísimo en la educación básica.

En una sociedad crecientemente intolerante es fundamental aprender a respirar y poder pensar antes de tomar alguna decisión a la ligera y es aquí donde la meditación rinde sus frutos. Una práctica diaria de 20 minutos de meditación logra bajar los niveles de agitación y ayuda a mantener la mente equilibrada.

Anqué suene a frase de cajón, todos los seres humanos buscamos ser felices y para empezar este camino es necesario empezar a soltar las emociones negativas que nos afligen, no solo para ayudarnos a ser mejores seres humanaos sino para ayudar a los demás y ser compasivos de su sentir.

Los colegios deben ser plataformas que eduquen no solo académicamente sino que velen por la construcción de un ser humano integro, un despertar espiritual, ojo no religioso, puede ser un aporte trascendentalmente positivo en la vida de niño y adolescentes. Puede entonces ser una apuesta interesante, dar cabida a la meditación como una clase en el pénsum académico colombiano.

Ver video: www.upsocl.com/comunidad/solo-respira-el-original-cortometraje-que-ayuda-a-los-ninos-a-lidiar-con-las-emociones/

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Melissa Hernández

Coordinadora de incidencia Política de la Fundación Compartir

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