Miedos convertidos en retos

Hace siete meses comenzó un nuevo reto en mi vida profesional que ha trascendido también a lo personal.

En la institución educativa en la cual laboro me dieron a cargo un niño de 4 años con autismo; el pensar sobre cómo iba a incidir en mi quehacer docente, si la lograría manejar, me llevó a analizar la forma en que debería enseñar para que todo niño aprenda lo que deba aprender en cada etapa de su desarrollo.

La institución no cuenta con una estrategia para atender niños con enfoque de inclusión, lo cual generó un bloqueo respecto a cómo abordar la situación. Me produjo miedo.

Duré tiempo pensando en cómo hacer para eliminar mis temores y visionar el reto como una experiencia de alto aprendizaje en mi rol de etnoeducadora.

Ahora bien, el análisis y la práctica diaria me han proporcionado elementos para enfocar mis metodologías pedagógicas en la integridad y en el saber comprender el pensar y actuar de los niños con capacidades diferentes. He aprendido el valor de reconocer la diversidad para entender las realidades y situaciones de los otros.

Como docentes nos enfrentamos a incontables retos, los cuales nos traen temores que con la práctica reflexiva lograremos dar respuesta a las preguntas que al inicio nos hacemos.

¡El hacer te hace crecer!

 

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*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Laura Marcela Orellano

Estudiante de Licenciatura en etnoeducación de la Universidad de La Guajira

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