Motivar a sus hijos a la educación superior: El orgullo de un padre

En su familia nadie había adelantado estudios superiores, sin embargo, siempre quiso que cada uno de sus 5 hijos adelantara lo hicieran para mejor su calidad de vida. 

Gerardo Gómez nació en 1958, en el municipio de Jesús María – Departamento Santander, cuando tenía 4 años su padre junto con la familia se trasladan a Bogotá, cuando Gerardo está cursando 4 de primaria en la escuela de la nueva ciudad, su padre fallece. Como la familia vivía de los escasos recursos que el padre proveía no tiene más remedio que abandonar la escuela y ponerse a trabajar de obrero raso, como el mismo lo anota.

A los 16 años, Gerardo ingresó al Fondo Nacional de Capacitación Popular de Inravisión – Telecentro – donde saco adelante la primaria, después ingresa a un colegio nocturno donde hizo hasta el grado décimo, por la necesidad de generar ingresos se retira para ingresar nuevamente al mundo del trabajo. A los 27 años se matrícula los sábados y domingos en el Instituto Heisenberg para cursar nuevamente el grado 10 y terminar el 11, así es como se hace bachiller al aprobar el examen que el ICFES tiene para tal fin.

En su familia nadie había adelantado estudios superiores, sin embargo, siempre quiso que cada uno de sus 5 hijos adelantara estudios superiores con el objeto de que tengan una mejor calidad de vida.

Después de obtener su título de bachiller empezó a trabajar en el Banco Cooperativo de Colombia (Banccop) en el área de microfilmación de documentos, como no sabía nada acerca de eso el banco lo capacito durante 6 meses, eso no le genero ningún título pero si experiencia y viajes por el país, pues a partir de ese momento se volvió capacitador de otros aprendices en todo el territorio nacional. El banco se liquida en el año 2009, él por ser mayor de 40 años y no contar sino con el título de bachiller no consiguió empleo por lo que le toco retomar las actividades de obrero raso (locativas) que había aprendido cuando era apenas un niño.

¿Cómo logra Gerardo que sus 5 hijos acceden a la educación superior que él no tuvo?  En la casa tanto él como su esposa Elsa Amalia González les inculcaron todo el tiempo a sus hijos que tenían que estudiar. Les decían que el título de bachiller en sí solo no sirve para nada, pero que es un escalón importante para ascender en la vida. Su esposa estudió dibujo arquitectónico y educación preescolar pero ejerció muy poco ya que se dedicó a la crianza de sus hijos. Gerardo les insistía que adelantaran estudios superiores, porque a él siempre le gusto el estudio pero no contó con los recursos económicos necesarios para adelantar estudios superiores.

Estaba convencido de que sus hijos al adelantar estudios superiores iban a conseguir mejores empleos de los que él tuvo y a tener mayores posibilidades de ganar más dinero ya que con trabajo y esfuerzo se logran metas pero al sumarle el estudio se logran muchas más, por lo menos que las que él tuvo.

Angélica la mayor estudió sistemas, se graduó y se casó con un ingeniero industrial, David Gerardo obtuvo su título de Técnico en Locución y Medios Audiovisuales, Juan Felipe está estudiando ingeniería industrial en Uniminuto, Daniela estudió en la Universidad Distrital educación Básica en primaria con énfasis en inglés e Isabel terminó Administración de empresa en Uniminuto. Los cinco, como dice el padre, con orgullo son exalumnos de la Institución Educativa Compartir Suba.

Los estudios los pagaban con créditos que les otorgaban los institutos de educación superior, una tía que les ayudaba bastante y los recursos de Gerardo, quien recibió una herencia cercana a los $ 10.000.000 que la destino a la educación de sus hijos, pues piensa que la mejor inversión que se puede hacer en la vida y la mejor herencia que se le puede dejar a los hijos es la educación. Inicialmente sus hijos, estudiaban en el día pero luego les toco pasarse a la noche para poder trabajar y aportar con sus ingresos al pago de las matrículas.

Hoy en día la familia Gómez – González tiene tres nietos de su hija mayor de 28 años, el mayor tiene 3 años y medio, el segundo 1 y medio y el tercero un bebé de un mes. El lema en la familia es que el que se casa debe tener hijos y no perros, él les dice que prefiere verlos rodeados de hijos que de mascotas ya que no está de acuerdo con muchas parejas de hoy en día que prefieran tener una mascota en vez de un hijo.

 

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*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
Imagen de Javier Pombo

Javier Pombo

Director de Innovación Educativa de la Fundación Compartir

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