Ser maestro no es tarea fácil

Siempre estará ligado a la crítica y a las diferentes interpretaciones que se le dan a la clase. Una experiencia de una futura docente. 

Conforme a que pasa el tiempo la caracterización tanto de la escuela como del maestro han sido llevados a la desvalorización, sometimiento u encierro, gracias a una ciudadanía o una población ciega y criticona que no es capaz de ver más allá de las cosas y  que solo se conforma con  lo poco que supone saber.

Para comenzar, empezaré citando a Oscar Saldarriaga y su documento del oficio del maestro, en donde nos habla de la escuela, como el lugar de trabajo de los maestros, que se creó principalmente  como un repositorio, una “guardería” de niños, donde los padres aprovechaban para ocupar a sus hijos ya que ellos por sus trabajos no tenían mucho tiempo disponible.

También caracterizó la escuela como un sinónimo de encierro en donde no solo los estudiantes sino que también los maestros se verían obligados a esté, también a las reglas y la disciplina. El oficio del maestro en ese entonces era un fabricador y un vigilante de niños, era desvalorizado por lo que hacía y por lo que no podía hacer, no tenía palabra ni derecho a ella.

Todo esto me hace pensar, preguntarme y hacer una relación entre lo “antiguo y lo nuevo”, en si realmente algo ha cambiado  o ¿Por qué por más que pasa el tiempo no se ve un cambio?

En muchos países lo nuevo es creado con base a lo viejo, es un mejoramiento de este, pero en países como Colombia, países con exceso de problemas internos, el cambio no se refleja. Así que con base en todas mis experiencias, cuando se habla del maestro, escuela y la educación, nos referimos a una transformación que no ha sucedido, gracias a la falta de conciencia y olvido de la educación como fuente esencial de la vida, y es verdad, porque al igual que a muchos yo también en gran parte de mi vida pertenecí a ese  repositorio que en algún momento logró llegar a ser mi segunda casa.   

Más de una vez la profesión docente ha caído por lo más bajo, ha tenido que pasar desde la desvalorización, críticas, olvido, mal sueldo y hasta algunas veces insultos, pero lo más irónico de esto es que en la mayoría de ocasiones cuando se habla del “maltrato” de la profesión docente, los mayores causantes de esto son personas común y corrientes que ni siquiera tiene idea  de nuestro trabajo, de nuestros deberes, o en cómo dar una clase o de cual es realmente la razón del ser profesor, estas personas solo ven por encima, no miran, no analizan desde el fondo las circunstancias y siempre dan una opinión vaga, sin sentido, sin argumentos, solo viendo sus perspectivas y puntos de vista es por eso que pienso que  nadie sabe más de esa persona que ella misma, o como dice el dicho “Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la menea”. Meterse y mal hablar de  lo que los demás hacen, cuando no se lo conoce, no se sabe, no se tienen suficientes datos, es no validar su hacer. Además Juzgar las actitudes, comportamientos, decisiones ajenas  no es caritativo, y tampoco habla bien de quien juzga. [1]

De modo que sí seguimos sometidos a las mismas condiciones que antes, yo como futura maestra, defiendo mi profesión como no una tarea fácil, que se requiere de gusto, pasión, esfuerzo, compromiso, responsabilidad, dedicación y práctica, además es una profesión muy humana que se encarga de la educación, enseñanza  y formación de niños, jóvenes y adultos en compromiso de la formación ciudadana. 

Así mismo como la profesora Patricia Moreno no resalta la importancia del maestro en su escrito de  experiencias pedagógicas de cuatro maestros que hacen maestros, como un ser que brinda conocimiento, ayuda a sus estudiantes, sirve a la comunidad, es un ser estratégico que no se forma solo en la disciplina sino en la vida y para la vida, el que se fabrica a sí mismo desde preguntas como quién soy, qué hago, cómo lo hago y para donde voy, aquel que la práctica lo hace ser, el que no se queda quieto e investiga, reflexiona, sale de su vida cotidiana, de las rutinas, va más allá del currículum, de lo normal y el que ve su reflejo al espejo.

Un ejemplo de estas miradas de maestros son el maestro Oscar perilla, que nos habla de su experiencia como maestro y su propuesta de fotografía experimental, que llevó más allá del prototipo general de profesor  en donde puso gran importancia a lo experimental y la práctica antes de la teoría, en donde usó sus habilidades personales, la fotografía como fuente esencial de educación.

Y a Luis Bermúdez que con su propuesta de embarazos cero apuesta al cambio, se arriesga y quiere lo mejor tanto para sus estudiantes  como para la comunidad, también investiga, motiva y sirve como ejemplo no solo para sus estudiantes sino también para los mismos docentes interesados en lograr tipos de cambio.

En conclusión, el ser maestro tiene sus contras ya que siempre estará ligado a la crítica y a las  diferentes interpretaciones que se le dan al mismo, unas buenas, otras malas, pero todas con el fin de querer caracterizarlo, ubicarlo e interpretarlo.

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
Imagen de Laura Andrea Guana Rodríguez

Laura Andrea Guana Rodríguez

Estudiante de la Cátedra Maestros Hacen Maestros de la Universidad de La Salle.

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