Más que un evento una experiencia de vida que me permitió descubrir mi deseo de trabajar por la educación

 

Lo que empezó como mi primera experiencia en cuanto a viajes laborales se refiere, se convirtió en una experiencia más que enriquecedora y gratificante. Desde semanas antes, en la Fundación Compartir me había dicho que tenía que ir a Medellín a cubrir un evento. – Por cierto no me he presentado- Soy Cristian Sánchez, uno de los responsables del área de diseño digital de la Fundación Compartir y quien tiene a su cargo la elaboración de videos y notas periodísticas-.

Para mi, hasta ese momento lo que realmente me motivaba era la idea de tener mi primer viaje, de sentir que de acá en adelante, a donde fuera, iba a empezar a viajar a conocer nuevas personas y nuevos lugares que darían más sentido a la labor que hago.

Personas que de entrada me sorprendieron por su pasión y juventud empezaron a convertir este viaje en una experiencia bastante enriquecedora. Lo que en un principio fue viaje de trabajo se convirtió en una oportunidad que me permitió aprender y tener más conciencia sobre temas educativos en Colombia y américa latina.

Pocos después tuve una reunión en donde me contaban qué tenía que hacer y cuál era el evento que debía cubrir. –Siendo sincero con ustedes no entendía nada- me hablaban de un evento por la educación y pensé que sería igual a otra veintena de eventos que en su momento cubrí, tan solo que esta vez era en Medellín.

Fue así que emprendí mi viaje a Medellín, me acompañaba la coordinadora de incidencia política de la fundación quien, ya estando en el avión, empezó a dejarme entrever que esta experiencia no era igual a otras.

Fue así entre la ligera turbulencia del avión, la templada llegada al aeropuerto de Rionegro y la llegada al lugar del evento que las sensaciones empezaron a cambiar. Sentí un “click” en mi cabeza con el que no podía dejar de estar atento a cada palabra que decían durante la primera sesión.

Reflexiones muy importantes que puedo rescatar como la importancia que tiene la inclusión de la sociedad en los movimientos y fundaciones, y cómo hacer que desarrollen pertenencia hacia estos

Palabras que iban y venían de personas que de entrada me sorprendieron por su pasión y juventud empezaron a convertir este viaje en una experiencia bastante enriquecedora. Lo que en un principio fue  viaje de trabajo se convirtió en una oportunidad que me permitió aprender y tener más conciencia sobre temas educativos en Colombia y américa latina.

Ahí, mi cámara y yo, mi compañera de viaje y cada persona que iba conociendo fueron creando una escena casi perfecta en la que pude ver y conocer por voz propia el estado de sus regiones en temas de educación, sus problemáticas y ventajas.

No pude, entonces, evitar sentir una especie de electricidad en el aire al oír las propuestas que cada uno de ellos ponía sobre la mesa para encontrar solución a una problemática tan compleja como es la que viven estos líderes en sus regiones.

Las horas pasaban como si fueran minutos y estos como si fueran segundos, entrada la tarde fue evidente como el grupo de  Todos por la Educación (TxE)  en su integración paso por un momento de reflexión en torno a su labor, los proyectos que tienen trazados y el modo como esperan llegar a ellos. Una vez más debo decirles, sentí un llamado especial en el que tuve un periodo de autoconfrontación; quise escapar, pero mis amigos mi conciencia y el ejemplo de estos chicos corren más rápido que yo.

Sobre el final de la jornada era notable lo vital que fue este encuentro para los líderes quienes entendieron que no están solos y se evidenciaba lo vital que había sido que la Fundación Compartir haya hecho posible este encuentro. Sin duda era un estímulo que le hacía falta al movimiento TxE

Soy un apasionado por la tecnología y quiero contarles que me causo especial interés el modo como se rompieron algunas barreras de distancia. Con un simple portátil lograron hacer parte de todas las didácticas de integración a los jóvenes que se encontraban en otros países, ellos incluso hacían las actividades de estiramiento de “pausas activas” con nosotros, se tomaron muy en serio lo que se estaba haciendo en Medellín.

Cae la noche en Medellín, mi cabeza no podía sacar de su sistema cada una de las historias y mi conciencia (fiel compañera) lanzaba repetidas preguntas que me confrontaban.

El segundo día el encuentro tuvo lugar en un sitio muy hermoso llamado la Casa Museo Otraparte, fue el lugar ideal aprender de los chilenos de 2020 muchas cosas a partir de la experiencia que tienen en un camino que hasta ahora TxE está explorando, fueron muy amables y fue agradable ver la espontaneidad con la que trataban los temas que surgían.

En las actividades hicieron que los líderes regionales reflexionaran en cosas que no habían tenido en cuenta y así mismo el grupo de TxE les hizo caer en la cuenta a 2020 en cosas que tal vez  han descuidado un poco. Fue un buen día de intercambio de experiencias y conocimientos para ambos grupos.

Cada palabra tenía una fuerza increíble, produciendo reflexiones muy importantes que puedo rescatar como la importancia que tiene la inclusión de la sociedad en los movimientos y fundaciones, y cómo hacer que desarrollen pertenencia hacia estos. Y es que de nada sirve tener un país con buenas legislaciones en temas educativos si tenemos una sociedad donde las personas no tienen interés y conciencia de lo vital que es el estudio tanto en el desarrollo personal como en el desarrollo de su entorno.

Finalmente puedo decir que para mí fue muy inspirador aprender de tanto las personas de TxE como de 2020. Enterarme de que hay movimientos que sin estar ligados a partidos políticos luchan por que se generen políticas y leyes que promuevan una mejora en la educación es algo alentador.

Fue bueno entender la labor social como un eslabón vital en la mejora de un país, pero no desde posturas políticas complicadas y radicales sino entendiendo la labor social como ese grano de arena extra que uno como individuo en sus capacidades y talentos puede entregar para hacer que en un futuro tengamos una mejor sociedad.

Que bueno sería creer  que el estudio de nuestros hijos no dependerá de qué tanto dinero o a qué familia se pertenezca, sino de las capacidades y talentos que como individuos tengan para ofrecer a la sociedad

Luego de esta experiencia nació en mí una disposición para ver con nuevos ojos trabajos como el que hace TxE y una puerta a querer apoyar desde mi capacidad movimientos como este, no es algo imposible y si hay mucho que dar a entender a los demás sobre la necesidad que tenemos de exigir una educación de calidad.

Qué bueno sería creer  que el estudio de nuestros hijos no dependerá de que tanto dinero o a que se familia pertenezca,  sino de las capacidades y talentos que como individuos tengan para ofrecer a la sociedad. 

*Blog creado con la colaboración de Álvaro Castelblanco

 

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Cristian Sánchez

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