La educación en la actualidad tiene como uno de sus objetivos promover la cultura de paz en sus estudiantes, pero está basada en modelos tradicionales de formación.

En varias de las escuelas de la ciudad de Santa Marta, se coloca en práctica el modelo pedagógico tradicional, que es aquel que modela los conocimientos y habilidades que se habrán de alcanzar por el estudiante; en la relación alumno-profesor predomina plenamente la autoridad del maestro con un aspecto cognoscitivo paternalista: lo que dice el profesor es respetado y cumplido por el alumno con principios educativos poco flexibles, impositivos y coercitivos.

Sin embargo, como maestras innovadoras, capaces de transformar a la sociedad y llenarlas de valores, especialmente a los niños, es nuestro deber emprender esto, desde un aula de clases, utilizando como base fundamental tres aspectos primordiales:

El juego: Este desarrolla un papel importante en la escuela y contribuye significativamente al desarrollo intelectual, emocional y físico. Además de que gracias al juego el niño  controla su propio cuerpo y coordina sus movimientos, también, organiza su pensamiento, explora el mundo que le rodea, controla sus sentimientos y resuelve sus problemas emocionales y sociales, en definitiva se convierte en un ser social y aprende a ocupar un lugar dentro de su comunidad.

La motivación: En el campo de enseñanza- aprendizaje con énfasis en lo integral, la motivación consiste en hacer que el estudiante se mantenga siempre atento a todas las enseñanzas que brinda su maestro/a, muestra interés por cuestionar y aclarar dudas, estudiar adecuadamente, investigar, experimentar y aprender por descubrimiento, para esto el profesor/a debe contar con una actitud única, que va a ir descubriendo durante la aplicación de dicha motivación, y así lograr que sus estudiante se sientan más seguros de sí mismos, para poder emprender cualquier actividad que se propongan en la sociedad.

El trabajo cooperativo: Los niños, niñas y jóvenes necesitan gozar de un espacio distinto al que han vivido en épocas anteriores, demandando que la educación mejore los niveles de convivencia y relaciones sociales concentradas en los siguientes instrumentos: ciudadanía y derechos humanos para alcanzar la cultura de paz ya que Colombia enfrenta diversidad de problemas pero uno de los más relevantes es la falta de valores y educación integral que manifiestan sus habitantes. A través del aprendizaje cooperativo el docente fortalece la educación ciudadana e incrementa de forma positiva valores sociales, al impulsar un clima verdaderamente democrático dentro de la clase, al admitir que los educandos se organicen en grupos reducidos con el propósito de alcanzar resultados provechosos para todos. Esta actividad predispone las actitudes al sensibilizar el actuar con compromiso y responsabilidades.

De este modo, es importante implementar a diario actividades relacionadas con estos tres factores significativos (el juego, la motivación y el trabajo cooperativo), para alcanzar a desarrollar en los niños su formación integral, y así contribuir a la ciudadanía forjando ambientes de  paz, convivencia y aprendizaje.

 

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
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Laura Paola Cardozo Galvis

Estudiante de II Semestre- Programa de Formación Complementaria- I.ED Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.

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