Creado el: Dom, 26/10/2014 - 19:00 por Palabra Maestra

De los conocimientos a las competencias

Las nuevas tecnologías, las redes sociales, los dispositivos de comunicación móviles y demás avances forman parte de un ecosistema digital que no solo ha cambiado la cotidianidad de las personas

Las nuevas tecnologías, las redes sociales, los dispositivos de comunicación móviles y demás avances forman parte de un ecosistema digital que no solo ha cambiado la cotidianidad de las personas, sino que también influye sobre su identidad, su forma de comunicarse y relacionarse, y su manera de aprender y de comprender el mundo.

Estos grandes cambios en la forma de recibir y enviar información han afectado la forma cómo funcionan las entidades públicas y privadas, la naturaleza de los negocios e, incluso, la manera de pensar y aprender de cada individuo. La escuela, por su parte, se descubre inmersa en este gran ecosistema y se encuentra en la necesidad de adaptarse a este fenómeno que nos ha convertido en sociedades de la información. De hecho, la educación ha sido una de las dimensiones sociales más afectadas por la capacidad expansiva de la tecnología. Tan veloz ha sido su crecimiento, que no ha permitido adelantar una adecuada apropiación de las nuevas ventajas tecnológicas en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Es claro que en algunas instituciones educativas los recursos tecnológicos no son gestionados de manera adecuada, mientras que, en otras, la falta de acceso a dispositivos y conectividad produce una gran brecha, que va en contravía de los mismos principios de inclusión educativa. Es por ello que uno de los retos que surge en el interior de la comunidad educativa consiste en construir una cultura digital que aporte al mejoramiento de los procesos de aprendizaje: un aprendizaje no basado en el simple uso de la computadora o de la tableta, sino que se alimente del potencial que ofrecen tales avances tecnológicos para la creación de experiencias educativas y formativas más dinámicas y efectivas.

El aprendizaje dentro de una cultura digital y su efectividad dependen de poderle dar un énfasis equitativo tanto a la tecnología, como al planteamiento pedagógico. En tal medida, antes de aplicar las herramientas tecnológicas, se deben analizar las metas pedagógicas y solo entonces seleccionar la metodología de aprendizaje adecuada. Por otra parte, el sistema educativo evidencia su calidad a través de la calidad de sus docentes. Es de vital importancia, entonces, empoderar a los maestros en competencias de uso y apropiación pedagógica de las TIC para mejorar la calidad del aprendizaje: todo indica que la calidad de la educación mejora cuando se apoya a los docentes.

Pero los directivos también tienen su rol: asumir de manera decidida el empoderamiento tecnológico de los centros educativos, no como una obligación, sino como parte de una estrategia dirigida a mejorar los procesos de aprendizaje y como factor esencial, directamente relacionado, con la mejora de la calidad educativa de la escuela. Es decir, el liderazgo directivo es uno de los factores inherentes a la institución más relevante en la consecución de aprendizajes de calidad.

Este año, Fundación Telefónica realizó un análisis de tendencias en diferentes ámbitos sociales. Dicho estudio identificó importantes cambios en el ámbito educativo, en especial aquellos relacionados con el paso de un enfoque pedagógico basado en el conocimiento hacia uno centrado en las competencias. La tendencia de las sociedades y de sus sistemas productivos se enfoca en demandar ciudadanos con competencias adecuadas para el nuevo ecosistema digital. Competencias como las STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) son definitivas para el desarrollo de una economía competitiva.

Así mismo, expertos e instituciones coinciden en señalar la importancia de reformar las escuelas y la educación para responder a las necesidades sociales del siglo XXI. Es por ello que nace el reto de formar un individuo de forma integral, alrededor de aquellas competencias que le permitan responder a este nuevo entorno. Ante semejante escenario, docentes y estudiantes deben apropiarse adecuadamente de las nuevas tecnologías, utilizándolas en un entorno basado en el aprendizaje colaborativo, donde compartir y conectarse digitalmente a escala local y global es una habilidad indispensable.

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