Creado el: Lun, 13/11/2017 - 17:00 por Palabra Maestra

El ‘invencible’ Malcom Rodríguez, promesa de la educación oficial para el taekwondo del país

Con tan solo 13 años, este estudiante del colegio distrital Atahualpa de Bogotá se perfila como uno de los deportistas más destacados en este arte marcial en el país.

Con un destacado palmarés y un futuro prometedor en el mundo del deporte y las artes marciales, Malcom David Rodríguez, camina con orgullo por los pasillos del colegio Atahualpa de la localidad de Fontibón, la institución educativa a la que pertenece y que lo ha apoyado incondicionalmente desde que llegó a la capital procedente de su ciudad natal, Valledupar.

A su corta edad, Malcom David se perfila como una de las grandes promesas juveniles del taekwondo. Prueba de ello son las 8 medallas de oro y 11 preseas de plata que cuelgan relucientes en las paredes de su casa y entre las que figuran el primer lugar en el IV Open Internacional Liga de Taekwondo Fuerzas Armadas de Colombia 2016, las medallas de oro en el Primer Gran Prix de Taekwondo de Medellín y el G2 Nacional Copa Fuerzas Armadas de Colombia 2017, entre otros.

La entrega, la disciplina, el esfuerzo y la persistencia de este deportista de alta competencia, despiertan admiración entre los miembros de su comunidad que se siente orgullosa de contar con un taekwondista de proyección internacional entre el estudiantado. Además, es una inspiración para las niñas, niños y jóvenes de la institución que ven en este adolescente la prueba fehaciente de que “con trabajo y esfuerzo los sueños sí se cumplen”.

“Para mí lo más importante es hacer lo que a uno le gusta y hacerlo con todo tu corazón, porque lo más probable es que llegues a viejito y digas: ay, nunca hice eso que quería hacer y ahora ya es muy tarde. Es mejor hacerlo con todo el amor posible y el esfuerzo para poder decir: por fin lo logré”, asegura Malcom.

Todos los días, sin falta, Malcom madruga para asistir al colegio. Regresa a su casa, se ocupa de sus quehaceres y sale para la Liga de Taekwondo de Bogotá para entrenar de 5 de la tarde a 7 de la noche. Una intensa jornada que lejos de agotar sus energías, lo motiva aún más para alcanzar sus sueños.

“Es pesado, es difícil cumplir con todo. A veces me siento cansado, pero si quiero tener un buen nivel tengo que ser disciplinado. Estoy en un nivel bastante bueno, puedo llegar a donde yo quiera, depende de mi esfuerzo y de lo que yo quiera alcanzar, por eso no me rindo”, dice con convicción este experto de las patadas y el combate.

El deporte y la actividad física: mucho más que medallas

Los estudiantes, docentes y directivos de la institución son los seguidores número uno de Malcom David quienes, además de seguir de cerca sus logros deportivos, son su apoyo en su vida escolar y académica.

Para los docentes que han seguido de cerca su carrera, como el coordinador Édgar Rojas, este joven se ha convertido en ejemplo de disciplina y persistencia para sus compañeritos. “Desde que conocí a Malcom lo que más me llamó la atención es que aparte de la competencia, está la marcialidad, el respeto, la cortesía, la integridad, la perseverancia, todos esos valores se aprenden a la par del combate como en la vida diaria”, destaca.

La disciplina, la rigurosidad y la perseverancia que demuestra en la competencia, también la traslada a su vida académica, aunque, según dice, el apoyo de sus maestros, padres y compañeros ha sido fundamental en su carrera.

“Yo le agradezco mucho a mis papás porque siempre han estado para mí y quiero demostrarles que, así como ellos me apoyaron, yo los apoyo a ellos, que yo puedo, que todo el esfuerzo que han puesto en mí. A mis profesores también les estoy muy agradecido porque han sido un gran apoyo, me han ayudado mucho cuando tengo que competir y viajar. Sin ellos no hubiera sido posible, por eso les quiero decir que todo este esfuerzo no ha sido en vano, que vale la pena”, destaca el joven.

Nancy Ayala y Leonardo Rodríguez son los orgullosos padres del deportista, y el soporte detrás de los triunfos y las medallas. Para ellos, más que ganar medallas y títulos, lo más importante es que su hijo sea feliz haciendo lo que hace.

“Empezamos en esto cuando Malcom tenía 5 añitos y no ha sido fácil, ha requerido de mucho esfuerzo y apoyo, llevarlo a los entrenamientos, hacer las tareas, pero ha valido la pena. A su papá, Leonardo, y a mí nos produce mucha felicidad cada logro de él, cada triunfo y siempre lo vamos a apoyar. Mis sueños son verlo graduado en este colegio, que nos ha apoyado más de lo que imaginaba y el otro, es verlo competir en los Juegos Olímpicos”, dice emocionada Nancy Ayala. 

A punta de esfuerzo y sacrificio, Malcom ha logrado cumplir las metas que se ha propuesto. Sin embargo, este adolescente cesarense de nacimiento, pero bogotano de crianza, sueña alto y por eso todos los días trabaja para convertirse en un taekwondista de primera línea como el medallista olímpico Óscar Muñoz, su ídolo.

“Yo quisiera ser como él, que también fue medallista olímpico de taekwondo. Me gusta mucho y es una inspiración porque su historia, como la mía, es dura. Yo lo conocí cuando estaba en Valledupar y entrenábamos con él y era muy humilde. La única persona que lo apoyaba era nuestra profesora Irma Gómez ella le daba los zapatos, el uniforme y le tocaba escaparse de la casa porque los papás no lo dejaban entrenar y así llegó a ganarse una medalla olímpica”, dice el joven Malcom que, seguramente, algún día llegará a los Olímpicos para consagrase como deportista y enorgullecer a su comunidad de la localidad de Fontibón y a sus compañeros del colegio Atahualpa.

Texto original de la Secretaria de Educación de Bogotá.

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