Creado el: Mar, 19/05/2015 - 19:30 por Palabra Maestra

La seducción de la palabra

Una historia de amor  y un acto de seducción por medio de la palabra han convertido a Florence Thomas en  una maestra que marca la vida de sus alumnos para siempre.

1961: tengo dieciocho años. Estoy en clase de filosofía con una profesora llamada Helène Bougouin, quien había sido alumna de Simone de Beauvoir en el liceo Jeanne D´Arc de Rouen, liceo donde también estudié. Helène nunca preparaba sus clases de manera tradicional. Tomaba un hecho cotidiano del diario y construía la clase improvisando alrededor de ese hecho. Su inmensa cultura general, así como su pasión por una docencia que movía las ideas y rompía todos los preceptos tradicionales de la pedagogía de la época, nos dejaba siempre atónitas. Todas sus clases eran apasionantes.

Me acuerdo particularmente del día en que Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio en una nave soviética, el 12 de abril de 1961. Ese día tuvimos derecho a dos horas de clase magistral sobre la noción de tiempo y de espacio. Otro día, Helène Bougouin llevó al salón una de las primeras cajitas de píldoras anticonceptivas que acababan de llegar a Francia y dictó la clase en torno a los avatares de la sexualidad femenina en las culturas patriarcales y a las relaciones del deseo con la política. Nos leyó páginas de Herbert Marcuse y de Erich Fromm, y terminó contándonos que esta pequeña píldora, cuya carga simbólica era mucho más importante que su carga hormonal, iba a cambiar nuestras vidas. En la siguiente clase habló de la diferencia entre una maternidad obligada y una maternidad deseada. Teníamos diecisiete o dieciocho años y estábamos aún lejos de mayo del 68. La junta de padres de familia del liceo protestó y pidió su despido. No lo logró.

Con ella aprendí que la docencia podía ser uno de los más bellos oficios para una mujer, y entendí además que tenía que ser una historia de amor al saber y un acto de seducción por medio de la palabra. He ejercido durante treinta años la docencia en la Universidad Nacional de Colombia y puedo decir hoy que marcó mi vida de manera definitiva.   

Florence Thomas

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