Usted está aquí

Enero 27, 2019

Escuela biblioteca para la inclusión y construcción de paz

Conozca la propuesta pedagógica implementada por Olga Elvira Acosta Amel, rectora de la Institución Educativa Soledad Acosta de Samper, ubicada en Cartagena, Bolívar.

 

Olga Elvira Acosta Amel
Año:
2017
Categoría: Rector                          
Región:
Cartagena, Bolívar
Institución Educativa: Soledad Acosta de Samper

 

Olga González Arraut, es una de las 104 escuelas públicas de Cartagena, inmersa en el barrio Alto Bosque a la que acuden niños, niñas y jóvenes de los barrios que la rodean, así como aquellos con necesidades educativas especiales como es el caso de estudiantes con algún déficit cognitivo, ciegos, baja visión, o en sillas de ruedas, también llegan víctimas del conflicto armado y personas adultas para la jornada nocturna. Lo que hace que nuestra escuela sea una de las 18 que ofrece educación inclusiva en Cartagena, y la cual atiende el 2.9% de un universo de 4200 estudiantes focalizados por la entidad territorial.

Cuando pensamos en inclusión necesariamente tenemos que entender su antonimia: la exclusión, que no es más que la privación de. Cuando se está excluido simplemente no se está adentro, no porque haya sido una opción de libre decisión sino que hay una fuerza centrífuga que arroja hacia fuera, lo que muchos de nosotros llamamos barreras de acceso. Las exclusiones están relacionadas con la privación y el goce de los derechos humanos, incluso, aquellos derechos que se dan por sentado como es el caso del derecho a la educación. Muchos de nuestros estudiantes llegan al colegio después de haber estado “afuera” y nosotros los acogemos. De esta manera, para nuestra escuela lo diverso está adentro y no nos es extraño porque hace parte de nuestra razón de ser, de nuestro diario vivir.

Hemos ido aprendiendo cómo darse cuenta de lo diverso implica tener que estar atentos a la hora de tomar decisiones y ejecutarlas, por eso en nuestra escuela todos somos pares académicos, así como todos podemos ser una “sombra” de otros, la vida escolar se nutre con las adaptaciones a los contenidos, con masificar el braille, usar el lenguaje y hacer de estas acciones rutinas en nuestra práctica diaria.

La institución se dio cuenta de que la vista de los niños invidentes son sus manos y sus oídos, este “darnos cuenta de” ha posibilitado a la escuela convertir en auditivo y táctil lo que es visual. De esta manera un cuento se narra y se toca, un paisaje se describe y se rellena, una figura se puntea, un rostro se descubre recorriéndolo, así mismo el silencio se vuelve concentración y desplazarse normalización.

Trabajamos para lograr que los niños y niñas invidentes logren su autonomía: un gran desafío, porque en este caso esta no solo va dirigida a que se pueda desarrollar en el estudiante la capacidad para pensar y movilizarse desde la voluntad, sino que la autonomía se da desde lo literal: el estudiante invidente puede lograr desplazarse por los distintos lugares con total libertad y seguridad. Con esto aprendemos a vencer los propios miedos y darle confianza a los padres o cuidadores para que podamos sentir a estos chicos en su dimensión de lo que son: seres que aprenderán con todos los sentidos, excepto el de la vista.

Deseo, en este contexto, subrayar que a través de la Escuela como Biblioteca le damos sentido a la práctica docente y logramos que todos los estudiantes participen en las actividades de aprendizaje, culturales así como las comunitarias. La Escuela Biblioteca es el lugar para la inclusión y construcción de paz. En ella, se advierten los valores de la confianza pues los libros esparcidos por toda la escuela son tomados y devueltos sin ningún tipo de censura. La generosidad, pues los vecinos, los estudiantes, maestros y comunidad en general hacen sus donaciones sin pedir retribución. La inclusión, dado que cualquiera con necesidades educativas accede a ellos, por ejemplo: los ciegos encuentran libros en braille. El desarrollo de la imaginación, así como el misterio, debido a que solo el lector solitario de cualquier texto se nutre con él sin la presión de tener que dar cuenta de lo que leyó. El compartir porque quien lo desea puede contar sus lecturas, sus propios relatos y escuchar otros. La Escuela Biblioteca acoge al ser en su más íntima relación y de allí nacen sus promotores, relatores, contadores de historias así como los lazos con las distintas comunidades que forman la urbe cartagenera y que escuchan las voces de nuestros chicos a través de la salida del Picó Lector.

A la hora de abordar cualquier conflicto en nuestra escuela lo que hacemos es escuchar, es la escucha fraterna la que nos ha dado la pista para resolver los conflictos que se presentan en el día a día. Muchas veces los conflictos se presentan porque no nos escuchamos porque solo prevalece una voz, por ello privilegiamos la escucha consciente. También, escribimos para que los implicados piensen mejor cada hecho acontecido, la escritura sirve de catarsis, luego dialogamos para al final hacer cosas juntos, hemos descubierto que hacer cosas juntos nos vuelve a hermanar.

Nuestros chicos y chicas siempre han sido más que las pruebas de evaluación externa, no obstante a ello la institución se ha venido preocupando para que lo que hacemos se vea reflejado en esos resultados y que éstos, además, le permitan a los egresados entrar a la educación superior como posibilidad esperanzadora de que sus vidas puedan ser distintas a través de la educación. Si estamos a espaldas de esta realidad seguirán estando por fuera, así que hemos tenido especial interés en que logren desarrollar este tipo de competencias para afrontar estas pruebas, acogemos entonces al PTA con actividades como supérate por el Saber, los martes de prueba con el periódico local El universal y hacemos talleres de desarrollo de competencias concentrados dos veces al año y las comunidades de aprendizaje nos han enseñado a desnudarnos y compartir lo que somos como docentes y como humanos en nuestros errores y aciertos. Nuestras reflexiones en torno a las pruebas se convierten en provocaciones para seguir pensando cómo hacer mejor nuestra labor.

Nuestra escuela no fundamenta sus prácticas en el mérito, sabemos que cada singularidad trae lo suyo y aunque el sistema los empuja a eso tratamos de que el hacer del colegio les destaque la potencia que traen consigo, ello se ve reflejado en la participación de estos en los grupos musicales, deportivos, de danza y de teatro. Nuestra escuela solo posee aulas de clases, su infraestructura educativa no cuenta con escenarios, ni aulas especializadas para que, desde nuestro espacio, se desarrollen los talentos y capacidades. Sin embargo, tenemos convenios con la acción comunal que nos facilita la cancha deportiva en horarios acordados, con la universidad de San Buenaventura, Aguas de Cartagena y el Teatro Adolfo Mejía.

De esta manera en la búsqueda de mejores posibilidades recibimos acompañamiento de la Normal Superior como aliados para detectar estilos de aprendizaje, ampliación de los tiempos de aprendizaje con las jornadas complementarias Comfenalco y SENA, Aguas de Cartagena para las auditorías, prevención con la Fundación Renacer, acompañamiento ambiental con la concesión Vial y fundación Te quiero mas verde, fundación Hazmant para la prevención en salud, la fundación Mi sangre en nuevas metodologías, la Fundación Mamonal y la fundación Nutresa para el liderazgo del equipo directivo,el INCI con material tiflológico y acompañamiento técnico y las EPS en el diagnostico especializados, todos estos aliados nos acompañan de forma generosa a la movilización escolar.

Contamos con un sistema de gestión de la calidad el cual nos ha permitido animar todos los procesos de la escuela para superar los obstáculos que se nos van presentando, con líderes y responsables de procesos quienes han construido de forma colectiva los procedimientos. Contamos con indicadores duros, medibles, enmarcados en una política de calidad, los cuales son monitoreados y evaluados periódicamente y cada acción de mejora cuenta con una estrategia de mejoramiento, así nuestra escuela cada año se expone a dos auditorías internas con acompañamiento de la secretaria de educación Distrital y un aliado experto como es Aguas de Cartagena y una externa certificada por COTECNA.

Nos destacamos por hacer un presupuesto participativo, al final de año se convoca a todos los estamentos para que, de manera colectiva, revisemos a qué rubros le vamos a apostar, una tarea difícil, debido a que los recursos son escasos, los últimos presupuestos han estado enfocados a climatizar las aulas debido a que las olas de calor que hemos enfrentado en el Caribe dificulta el desarrollo de las clases. Dado que la escuela no contaba con espacios para sembrar, hemos tratado de quitar un poco de cemento para sembrar árboles y plantas que permitan mayor sombra a lo que antes era solo sol.

Todas las acciones antes mencionadas nos conducen a afirmar que nuestra escuela, a través de su Escuela Biblioteca, le está apuntando a la Inclusión educativa como una forma de hacer paz. Incluir siempre será más difícil que excluir. La exclusión es facilista, mediocre y nunca deberá atravesar los procesos formativos en nuestras escuelas; incluir, en cambio, es todo un bello proceso que requiere voluntad para trabajar por los valores del respeto, el amor, la solidaridad y la diversidad; la inclusión nos acerca a la propia naturaleza humana, nos devela los seres mimetizados que esperan transitar por la sociedad y sus instituciones como son y para ello es necesario que a la hora de formular los presupuestos y operativizar la política de inclusión en los planes y programas pensemos siempre en clave de inclusión. Nosotros desde este pedazo del caribe intentamos eso.

Promedio: 5 (2 votos)
Estadísticas: .