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Noviembre 3, 2017

Mi experiencia en las prácticas

Cómo una nueva docente afronta su primer día de clases y cómo se prepara para el futuro. 

Antes de entrar al programa, pensaba en ese momento, mis primeras prácticas. No tenía ni idea de lo que podía pasar en todo ese proceso. El tiempo se acercaba y yo cada vez estaba más preocupada, hasta que llegó aquel 2 de mayo de 2017, ese día me levanté más temprano de lo normal, estaba muy ansiosa.

A pesar de que ya había vivido experiencias parecidas en mis docencias directas en el grado undécimo, éstas se realizan en la Institución Educativa Distrital Escuela Normal Superior María Auxiliadora, la escuela que me formó. El siguiente reto era mayor; una institución nueva en el cual iba a emprender un viaje cargado de alegrías y buenas experiencias. Llegué a la I.E.D. Nicolás Buenaventura, mi escuela de prácticas.

Me demoré al llegar, debido a que se encuentra algo lejos de donde resido. Tenía miedo de que llegara este día, me había estado preparando para esto, sin embargo los nervios venían a mí. Mi primera reacción fue maravillosa, desde el inicio toda la comunidad educativa mostró mucho agrado con nuestra presencia. Pero yo me seguía preguntando, ¿Cómo sería el tener aproximadamente 35 niños a cargo?

Se agotó el tiempo y  llegué al aula, todos los estudiantes estaban sentados, me presenté y…  ¡gran sorpresa! Los niños se mostraban algo tímidos, ellos no respondían a mis preguntas, no jugaban, muchos ni siquiera me prestaban atención. Estaba algo triste y me preguntaba que pasaba ¿será que estoy haciendo algo mal? Esto siguió, después de varios días ellos estaban seguros y expresaban sus sentimientos. Fue algo triste cuando se presentó el paro de docentes, porque ya la relación maestra y alumno mejoraba día a día. Se interrumpieron mis prácticas y no supe nada de mis niños.

En mis segundas prácticas iba muy segura, ya los nervios era menos pero aún existían. Gran satisfacción me dio cuando al llegar me reciben con hermosas palabras que expresaban cuanto me extrañaban, entendí y me enamoré más de lo que hacía. Para lo que me estoy preparando. Gran felicidad al saber que no lo estaba haciendo mal.

Todos los días pensaba en todo el recorrido que tenía que pasar hasta llegar a mi lugar donde hacía mis prácticas, sin embargo, cada mañana que me levantaba pensaba en lo feliz que me hacían ver a mis niños, si, “mis niños”. Así los llamé a esos 38 estudiantes que llenaron mi vida de felicidad, me preguntaba como unos niños de cuarto de primaria podían llenar tanto mi alma, solo con unos buenos días, profesora. Una de las experiencias significativas tanto para mí como maestra como para los estudiantes fue la realización del proyecto de aula titulado Jugando leyendo y escribiendo aprendo y reconozco mi identidad Buenaventurista. Se llevó a cabo el primer Torneo Intercursos de fútbol los estudiantes dejaron de faltar a las escuela, y todos se interesaron por el deporte de esta manera conseguimos grandes resultados y enseñábamos con el deporte.  

Cuando contaba donde hacía mis prácticas la mayoría de las personas se impresionaban y lo primero que preguntaban era ¿Si te gusta estar allá? ¿Por qué te dejaron tan lejos?  No entendía por qué lo decían, siempre les dije que no me tocaba, sino que a mí me gustaba que al pasar el tiempo, me di cuenta que es una población muy vulnerable, los estudiantes faltaban a clase, la mayoría de los padres no tienen en cuenta la importancia de estudiar y manifestaban que los niños perdían el tiempo en las escuela, tiempo que se puede utilizar en el trabajo.  Al finalizar nos dimos cuenta siempre me ha gustado lo que hago.

Todos los momentos tienen un significado, aprende aprovechar cada momento de tu vida y haz de él un momento especial.

Escrito por
Estudiante del primer semestre del programa de formación complementaria de la Institución Educativa Distrital Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.
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