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Febrero 8, 2016

Una evaluación para beneficio de todos

Con el nuevo modelo ganan los educadores y el sistema.

La nueva evaluación para el ascenso y la reubicación de los educadores regidos por el nuevo estatuto, constituye un hito en la senda para el mejoramiento de la calidad educativa. A diferencia de la prueba escrita que se practicó entre 2010 y 2014, el nuevo modelo reúne virtudes que bien vale la pena resaltar.

En primer lugar, es el resultado de un consenso entre el Ministerio de Educación Nacional y la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), que contó con el acompañamiento de la Universidad de Antioquia, la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad Distrital -Francisco José de Caldas. Este hecho sin precedentes, reviste importante significado, al tiempo que confiere legitimidad a una medida, que como se ha demostrado en otros países, resulta esencial en el fortalecimiento de la carrera docente, y en el consiguiente mejoramiento de la calidad educativa.

Por otra parte, el nuevo modelo marca una ruptura fundamental frente al anterior, en lo que respecta al objeto mismo de la prueba. Mientras que la antigua evaluación de competencias era de tipo escrito y carecía de cualquier aptitud para conocer el ejercicio del educador, el nuevo modelo es de carácter diagnóstico formativo y se concentra de manera preponderante en su práctica, a partir de la observación de videos. Así mismo, se nutre de los resultados de otros instrumentos tales como encuestas, e incluso autoevaluaciones, las cuales permiten tener un entendimiento más certero de cómo el educador está ejerciendo su labor.

Adicionalmente, mientras que la anterior prueba se aplicaba de manera indistinta a todos los educadores, la nueva establece diferencias sustantivas según se trate de docentes de aula, rectores o directores rurales, coordinadores, docentes orientadores, docentes tutores del Programa Todos a Aprender, o directivos sindicales. Este es un rasgo fundamental, toda vez que permite diferenciar las cualidades que se deben observar en cada uno de estos roles.

Otra característica relevante tiene que ver con la forma en que se administra la evaluación. La anterior era una prueba de opción múltiple que se realizaba durante una única jornada. Por el contrario, la nueva evalúa aspectos que suceden durante de un período de tiempo. Así mismo, en la evaluación actual, el educador puede conocer de manera previa los aspectos que serán evaluados. Con ello se busca que el educador presente lo mejor de su práctica para su ascenso y/o reubicación en el escalafón docente.

Finalmente, y quizás sea la característica más importante, la nueva evaluación resulta idónea para lograr mejoramientos en la calidad educativa. En efecto, a diferencia de su predecesora que no ofrecía ningún tipo de diagnóstico a los educadores sobre los temas que debían reforzar de cara a su oficio, la nueva, como su propia denominación lo indica, tiene un carácter diagnóstico formativo.

Ello implica que los educadores reciben un diagnóstico detallado de los aspectos positivos y negativos de su práctica, al tiempo que se les ofrecen instrumentos, herramientas e incluso cursos de formación enfocados en sus necesidades. De esta manera el ejercicio evaluativo deja de ser un evento aislado, y se convierte en un proceso que le reporta gran provecho al educador, como al sistema educativo que se recibirá enormes beneficios del fortalecimiento de su cuerpo docente.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Asesor en asuntos legales y regulatorios del Viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media
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