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Octubre 4, 2018

Desde el paciente: Experiencias de la atención primaria de salud en América Latina y el Caribe

Autor: Banco Interamericano de Desarrollo, BID 
Fecha de publicación: 2018

 

Descripción:

En los últimos años ha aumentado el interés por el diseño de políticas públicas centradas en los usuarios, también conocido como diseño centrado en los humanos o design thinking (Bason 2016; Salmon et al. 2015).

Se trata de un proceso de diseño de soluciones basado en la perspectiva de las personas y de sus necesidades, en la generación de respuestas rápidas de forma iterativa, integrando la retroa - limentación para generar soluciones factibles, deseables y prácticas. Si bien el proceso de diseño de políticas públicas centradas en los usuarios requiere importantes adaptaciones en el ciclo de políticas, un punto muy relevante es la habilidad de las administraciones públicas de escuchar y aprender.

¿Cómo incorporar la perspectiva del usuario en el diseño, implementación, evaluación y retroalimentación de las políticas públicas? ¿Qué herramientas metodológicas son necesarias para hacerlo? ¿Qué conclusiones se pueden extraer desde la perspectiva de los usuarios para crear políticas públicas más adecuadas a sus expectativas?

Estas interrogantes fueron el punto inicial para motivar el estudio de investigación, cuyos resultados se exponen en el presente volumen. En los sistemas de salud, la perspectiva de los usuarios de los servicios de salud –los pacientes–, provee información valiosa y es fundamental para fortalecer el cuidado centrado en la persona; sin embargo, es todavía poco analizada en la región de América Latina y el Caribe (ALC).

El concepto de cuidado centrado en la persona organiza y provee servicios tomando en consideración las necesidades, experiencias y preferencias del paciente de forma integral (Ogden et al. 2017; Constand et al. 2014; Dwamena et al. 2012). Incluso, los elevados niveles de satisfacción entre los pacientes del sistema de salud se han asociado a niveles altos de seguridad y efectividad clínica entre diferentes grupos de enfermedades (Doyle et al. 2013).

A pesar de que en ocasiones se considera que la perspectiva de los pacientes refleja únicamente percepciones subjetivas, existen formas objetivas de medir estas apreciaciones. De este modo, se dará lugar a la detección de áreas de mejora, siempre y cuando sea dentro de un sistema de mejora continua de calidad. Asimismo, la recolección de información sobre la perspectiva de los pacientes tiene el potencial de fortalecer la inclusión social, la ampliación de la participación social en el sistema de salud y de la transparencia de las instituciones públicas y privadas de salud.

En la literatura y en la práctica de los sistemas de salud, el apoyo a la incorporación de la perspectiva del paciente va en aumento, y esos tipos de indicadores han sido denominados “Resultados Informados por el Paciente” (PROM, por sus siglas en inglés) y “Experiencia Informada por el Paciente” (PREM, por sus siglas en inglés) (Baumhauer 2017). Los PROM miden la percepción del paciente en relación con su estado de salud, su capacidad funcional y la calidad de vida relacionada con la salud; es decir, miden los resultados de alguna intervención en salud (tratamiento, procedimiento, entre otros) en un paciente en específico para una intervención de salud específica.

Por otra parte, los resultados de las PROM deben ser interpretados dentro de un contexto en el que también los proveedores cuenten con limitaciones de tiempo, recursos físicos, humanos, e insumos (Miller et al. 2015). En 2009, el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) volvió obligatoria la aplicación de PROM para algunos padecimientos, y la publicación de los resultados es pública. Desde entonces, se ha ampliado su realización y publicación para otros padecimientos (NHS Digital 2017).

Los PREM son instrumentos que capturan y miden la experiencia de los pacientes con alguna característica de los servicios de salud, y pueden ser utilizados para evaluar la calidad de la atención o monitorear la mejora de los servicios. Su uso se ha diseminado en países como el Reino Unido, y ha dado pie a iniciativas como el rediseño de servicios basado en la experiencia de los pacientes (Mockford et al. 2012; Pickles et al. 2008). Asimismo, se comprende cada vez más que no es suficiente considerar la perspectiva del paciente si esta información no se utiliza para mejorar los servicios de salud mediante procesos formales de mejora de la calidad (Gleeson et al. 2016).

Reseña: BID

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Reseña tomada de: openlibra.com

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