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Salomón Rodríguez Piñeros

Maestro Iluestre del Premio Compartir 2017.

Comité de Comunicaciones de Cootradecun

Contenidos del autor

Lo que desconocemos de la ciudad en donde vivimos

Un homenaje a Bogotá, una gran ciudad que nos acoge a todos y que desde nuestra cultura ciudadana debemos hacer honor a su historia. 

31 de agosto: se recuerda la necesidad de hacer un mundo más fraterno y humano

El sector cooperativo tiene en uno de sus principios el valor de la solidaridad, aspecto humano y altruista que celebramos hoy. 

Grito de resistencia por las nuevas independencias

Sea cual sea la fecha patria es importante vernos en el presente, precisamente porque del pasado se aprende y se puede proyectar el futuro de otra manera.

El drama humano de los migrantes, una realidad cada vez más fuerte

El presente escrito busca abarcar el drama humano que se contiene en un fenómeno que se conoce como la problemática de las migraciones.

Una visita papal, hecho histórico para un país en conflicto

Lo que puede ser una visita simplemente, nos debe llevar a mirar de manera objetiva el fenómeno religioso, sin sesgo e inclinación alguna

Vientos de paz en Colombia

Si bien hemos aprendido de otros procesos de paz, hoy el país es visto como una sociedad de avance en relación a procesos civilizatorios.

Ríos de gente en un planeta que cada vez se hace más pequeño

Hablar del día mundial de las poblaciones implica hacer una  mirada más reflexiva en torno a la repartición de la riqueza. 

9 de julio, día internacional del silenciamiento de las armas de fuego

Armas bajo control, una reflexión que llega por las ondas de radio al mundo de los escudos y la guerra. 

La responsabilidad ecológica no es una moda, es una necesidad imperante

El aire, la tierra, el agua, son  elementos que componen la vida, hoy están en peligro. Un llamado a la consciencia.

Celebramos la vida de los niños y los jóvenes, futuro promisorio de nuestro país

Más allá de un estándar o una prueba que convierte a los estudiantes en números y cifras, los queremos por lo menos vivos, porque sólo los vivos son capaces de soñar.