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Quizá estemos mutando

Un trabajo hecho desde el INSOR para que la oferta bilingüe y bicultural para las personas sordas en Colombia sea un sueño hecho realidad.

Mayo 19, 2020

Quizá estemos mutando y solo nos daremos cuenta dentro de unos años. La cantidad y el ritmo de adaptaciones que hemos experimentado todos -estudiantes, familiares, docentes, directivos, funcionarios, etc.-, resultan apabullantes y gratificantes a la vez. Quizá nos estamos adaptado tanto y tan rápido que, sin notarlo, en el fondo estamos mutando.

Nos encanta decir “este año se ha pasado volando” o “se acabó el año”, pero 2020 es cosa aparte. Para no abandonar nuestros objetivos -todos, sin excepción- estamos haciendo cosas distintas y fortaleciendo otras con las que, afortunadamente, ya contábamos. En la Subdirección de Gestión Educativa (SGE) del Instituto Nacional para Sordos (INSOR) vamos navegando a todo vapor. Es emocionante y atemorizante al tiempo; hay aventura, incertidumbre, sacrificios e infinitas oportunidades en todo esto.

Como cualquier equipo de trabajo, en tiempos de COVID-19, la ansiedad nos acompaña pero recurrimos al sosiego consciente como antídoto. La primera adaptación ha sido personal y los honores se los llevan quienes tienen hijos u otras personas a cargo en casa. Horarios y rutinas mutaron en un santiamén y resultó impresionante cómo nos volcamos a los medios virtuales para no detener el barco, si bien sufrimos un poco porque no podemos apagar las cámaras para mejorar la calidad de las videoconferencias y eso afecta la fluidez de nuestros diálogos en lengua de señas.

Sin embargo, también hemos tenido facilidades que otros no. Gracias a la visión del equipo técnico de la SGE, en los últimos años el INSOR desarrolló una plataforma de contenidos educativos accesibles, diseñados para estudiantes sordos y sus profesores. No tuvimos que partir de cero. Podemos decir que esta plataforma, denominada INSOR Educativo, es única: hay más de 300 videos gratuitos, presentados en Lengua de Señas Colombiana (LSC), subtitulados en español y listos para trabajar en las áreas de lenguaje, matemáticas, ciencias sociales y ciencias naturales.

Conectamos cables caseros, improvisamos escenografías, grabamos con celulares, probamos nuevas formas de editar y simplificamos la producción para no dejar de publicar contenidos cada semana, en el momento en que más se necesitan. Gracias a ello, solo en las semanas de cuarentena de marzo y abril, realizamos 1 asesoría y 3 clases en vivo, además de publicar 7 lecciones. Estamos empecinados en que los estudiantes sordos y sus docentes tengan tantos materiales de calidad como sea posible, para que inviertan su tiempo -más escaso que antes- en lo que realmente importa: aprender.

Otro suceso afortunado ha sido que algunas puertas, cerradas con doble llave, se han abierto en estas semanas. No solo hemos visto crecer los registros de visualizaciones y suscripciones de INSOR Educativo sino que las secretarías de educación y los colegios se volcaron a las asesorías en busca de apoyo y respuestas.

Como les ha pasado a todos los demás, el trabajo se ha multiplicado abrumadoramente. Con el liderazgo del Ministerio de Educación Nacional hemos tenido asesorías virtuales en las que los participantes se cuentan por centenas, algo que jamás hubiéramos soñado. Además, los equipos asesores de la SGE agendan cada día alguna forma de acompañar ingeniosamente –también con cables, escenografías y dispositivos improvisados para poder hacer presentaciones de diapositivas en señas-  a los colegas de las secretarías y a los agentes educativos del territorio. Todo esto, mientras con la otra mano procuramos sostener, desde casa, las demás metas que nos propusimos para 2020.

Las brechas de derechos de las poblaciones con discapacidad no tienen presentación. Son intolerables. Constituyen una injusticia gigantesca. No podemos parar. Hasta aquí hemos logrado responder oportunamente y con el tesón que las comunidades educativas merecen, pero lo que falta puede ser más retador.

 Nuevamente, el primer desafío es personal y ante todo emocional. Un cambio tan abrupto y sostenido por un largo e incierto período, puede minar los ánimos de cualquiera. También, puede resultar frustrante recordar lo que implica para nuestros niños y jóvenes -sordos, oyentes o en cualquier condición- aprender lejos de sus maestros y sin interacción entre pares.

 Enfrentamos la tentación de hacer más de lo que podemos y ahí es cuando debemos recordar la importancia de jugar con estrategia. Por eso, ahora nos estamos preguntando cómo hackear o al menos cómo hacerle el quite a los problemas de infraestructura y conectividad; nos imaginamos que se puede focalizar la entrega de equipos a estudiantes sordos porque dependen de ellos para acceder a materiales pedagógicos en LSC, soñamos que INSOR Educativo haga parte de los portales de navegabilidad gratuita y experimentaremos con la circulación vía chat de videos previamente descargados.

 Exploraremos respuestas para ayudar a las familias de padres oyentes que no pueden comunicarse con sus hijos sordos e insistiremos hasta el cansancio que la cuarentena no hizo desaparecer la necesidad de contratar a los modelos lingüísticos, intérpretes o docentes de apoyo porque, presencial o virtual, el estudiante sordo sigue necesitando un referente lingüístico e identitario, el docente titular sigue necesitando –ahora más que nunca- de un apoyo pedagógico y todos siguen necesitando un puente comunicativo entre el mundo oyente y el mundo sordo.

 Mientras mutamos y atravesamos esta pandemia, nos aferrarernos a lo logrado y evitaremos pretender que lo que falta se resuelve de la noche a la mañana. En el fondo, nadie quiere volver a la normalidad, queremos recuperar lo fundamental pero no que la educación sea la misma. Queremos que todo esto nos ayude -de una forma u otra, incluidas las formas inesperadas- para que más temprano que tarde, la oferta bilingüe y bicultural para las personas sordas en Colombia sea un sueño hecho realidad.

 


Imagen macrovector / Freepik

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Subdirector de Gestión Educativa en el Instituto Nacional para Sordos, INSOR
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Jesús Samuel Orozco Tróchez
Gran Maestro Premio Compartir 2005
Senté las bases firmes para construir una nueva escuela rural donde antes solo había tierra árida y conocimientos perdidos.