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Bicentenario: historia, ética y ciudadanía en Colombia. La historia de nuestra diversidad

Convocatoria a docentes y directivos docentes investigadores. Introducción a las investigaciones seleccionadas a ser publicadas

Mayo 8, 2020

Bajo la lluvia incesante, el Ejército Libertador atraviesa los llanos del Casanare y el páramo de Pisba para desafiar a las tropas del rey en el altiplano cundiboyacense. Las dificultades de la expedición, la desnudez y la pobreza generalizada destinan a los revolucionarios a una nueva derrota, pero el apoyo masivo del pueblo neogranadino transforma súbitamente la campaña. La noticia de una batalla perdida en Boyacá aterroriza al virrey y a las principales autoridades reales que huyen de Santa Fe. Buena parte del territorio neogranadino cae entonces en manos de los republicanos por un efecto dominó: es el desplome inesperado y definitivo de la monarquía

D. Gutiérrez Ardila (2019)

Este acontecimiento referido ocurrió hace doscientos años y cada 7 de agosto los colombianos lo conmemoramos izando la bandera tricolor en nuestras casas entre otras acciones. ¿Qué fue lo que acaeció esa tarde del sábado 7 de agosto de 1819?, ¿qué fue lo que pasó días previos y posteriores a esa fecha que se volvió tan importante?, ¿por qué debemos sentirnos orgullosos de la denominada Campaña Libertadora?, ¿por qué ese proceso histórico debe ser materia de estudio en nuestras instituciones educativas? Es posible que las respuestas a estos interrogantes conlleven un largo silencio.

Gutiérrez Ardila (2019, p. 143) dice que “si se pregunta a cien colombianos escogidos al azar acerca de la “campaña libertadora” y las batallas del Pantano de Vargas y Boyacá, quizás todos ellos tendrán un sentimiento agudo de familiaridad […]. Sin embargo, cuando se pide a esas mismas personas detalles sobre lo sucedido, sobre su significado o sobre las razones de su importancia, el acuerdo se disuelve y la certeza se transforma en una serie de lugares comunes […]. Se trata de un sorprendente contraste entre la unanimidad en cuanto a la relevancia del acontecimiento y la ignorancia casi general acerca de sus pormenores y de su sentido”. Peor aún si nos miramos al espejo y nos preguntamos por la fragilidad de nuestra república, los horrores de su historia o el sentido de palabras como Libertad y Orden escritas en una cinta de oro que va asida al escudo y entrelazada a la corona de laurel que sostiene un cóndor de los Andes con su pico. Sin duda, algo no ha ocurrido en nuestras instituciones educativas.

En octubre de 2019 se llevó a cabo una nueva versión del Foro Educativo Nacional, inspirado esta vez en el festejo del bicentenario de esta gesta referida. El Ministerio de Educación Nacional (2019, p. 5) aprovechó la ocasión para invitarnos a reflexionar sobre la historia, la ética, la ciudadanía y las diversidades de nuestro país, así como a pensar y buscar pactos sociales sobre lo que será Colombia en el tercer milenio. Para lograr este propósito, el citado foro fue titulado ‘Bicentenario: historia, ética y ciudadanía en Colombia. La historia de nuestra diversidad’, con la intención de crear “un espacio de conversación y diálogo para que las comunidades educativas analicen y discutan el significado histórico y social que esta conmemoración representa” (Ministerio de Educación Nacional, p. 5). En este marco se hizo una convocatoria a docentes y directivos docentes investigadores con el fin de visibilizar algunos de sus trabajos en este frente que contribuyeran al desarrollo del pensamiento histórico y crítico y que aportaran a una de las siguientes temáticas: el Bicentenario narrado desde los territorios; Bicentenario, historia, ética y ciudadanía y, finalmente; infancias, mujeres, grupos étnicos, cocina tradicional, educación y relaciones internacionales en el Bicentenario.

(Le puede interesar: Foro Educativo Nacional 2019: un encuentro de regiones y reflexiones)

Al cierre de la convocatoria de esta iniciativa se recibieron 120 solicitudes, de las cuales 98 presentaron documentos completos y 31 cumplieron los requisitos de la invitación. El proceso de selección y valoración se hizo a través de dos filtros: verificación de los requisitos mínimos y valoración académica por parte de expertos designados por la Asociación Colombiana de Facultades de Educación (ASCOFADE). Seis de esos trabajos han sido escogidos para ser publicados en el portal Compartir Palabra Maestra, red de pensamiento colaborativa liderada por la Fundación Compartir que promueve la curiosidad, la innovación, el pensamiento crítico, la reflexión e interacción entre directivos docentes, docentes, diseñadores y ejecutores de políticas públicas, especialistas y analistas, como medio para contribuir a la Excelencia Educativa, que se vincula de esta manera a la conmemoración de este acontecimiento.

El primer documento presentado se denomina ‘Una mirada dentro de nosotros mismos’, presentado por Blanca María Peralta Guachetá y Jhon Edinson López Garzón, coordinadora y docente de la Institución Educativa Distrital San Bernardino (localidad de Bosa, Bogotá D. C.) respectivamente. El documento tiene como propósito presentar el Consejo de Etnias, comunidad escolar donde se siembran palabras que cuentan tradiciones de los habitantes del territorio ancestral muisca de Bosa, así como las historias de los pueblos que llegan de otras latitudes a habitarlo. La trayectoria de esta congregación se ha convertido, en palabras de los autores, en una oportunidad para investigar la formación de subjetividades históricas y políticas, así como la construcción colectiva de una identidad raizal en la institución educativa y en un orden que conmemora sus primeros doscientos años de existencia.

El segundo de estos artículos se titula ‘La enseñanza de la historia de la Independencia en Tunja (Boyacá): cien años de historia entre el Centenario y el Bicentenario’, redactado por Claudia Liliana Monroy Hernández, docente de Ciencias Sociales de la Institución Educativa Silvino Rodríguez de Tunja, quien se pregunta: ¿cómo se ha enseñado en Tunja la historia de la Independencia de la Nueva Granada en niveles de educación básica primaria y secundaria entre el momento de la conmemoración del centenario de la Campaña Libertadora y el bicentenario? Este es el interrogante que guía una investigación que fue llevada a cabo con la participación de estudiantes de octavo grado de la institución educativa citada, quienes participaron en talleres, visitas a bibliotecas públicas, discusiones, socializaciones, reflexiones, escritura, exposición de informes y elaboración de resultados finales, actividades planeadas con el propósito de analizar textos escolares que han presentado el proceso en cuestión desde el centenario (1910-1919) hasta el bicentenario (2010-2019) para ver en qué medida se relaciona la historia de la Independencia con la construcción de la nación colombiana y cómo desde la escuela y las Ciencias Sociales se ha aportado a la participación, la democratización de la educación y la ciudadanía como ejes fundamentales para alcanzar la paz y superar las brechas sociales.

El tercer texto se llama ‘Colombianidad: discurso, memoria e identidad’, escrito por Lorena Chacón Ortiz y Andrés Mauricio Páez Ochoa, docentes del Instituto Técnico Laureano Gómez (IED), ubicado en la localidad de Engativá (Bogotá D. C), quienes se preguntan ¿es posible afirmar el concepto de colombianidad desde el discurso, la memoria y la identidad? e intentan responder este interrogante desde los signos que, según ellos, indican la existencia de la identidad nacional, originada en las formas de representación que contienen los discursos, los sistemas de creencias del sujeto nacional y las retóricas que reproducen los entramados simbólicos. Partiendo de un enfoque exploratorio-descriptivo, los docentes llevan a cabo una investigación con la colaboración de estudiantes de noveno grado durante dos años, quienes fueron encargados de realizar observaciones de problemáticas barriales de su entorno cercano, acompañados por documentos de Historia de Colombia que analizan dinámicas cotidianas y fenómenos sociales que, de acuerdo con los autores, identifican el ser colombiano.

El cuarto artículo se intitula ‘Empoderamiento femenino a través de los procesos de ciudadanía e igualdad en el Bicentenario’, redactado por Adriana del Socorro Hernández, docente de Humanidades de la Institución Educativa Oficial Comuna 17 de Cali. En el texto se analizan los discursos de seis jóvenes universitarios entre 20 y 25 años de ambos géneros, egresados del colegio citado, en torno a las rupturas o disminución de la dominación patriarcal colonial y los avances del empoderamiento femenino alrededor de cuatro ejes: profesionalización de la mujer, proyección familiar, sexualidad y afectividad y violencia contra la mujer. La recolección de datos del estudio se hizo por medio de grupos focales de discusión y se complementó con la lectura de investigaciones sobre posicionamientos y conquistas civiles de la mujer desde los inicios de la República hasta el momento de escritura del artículo. Según la investigación, hoy en día muchas mujeres ya no se resignan a asumir posiciones subyugadas como lo pudieron haber hecho otras hace doscientos años, fundamentalmente porque se consideran sujetas con igualdad de derechos, entre otras cosas.

El quinto documento se denomina ‘Indígenas guajiros, mulatos y pardos y su participación en la Independencia de Colombia’, redactado por Miguel Ortega Medina, docente de la Institución Educativa Santa Catalina de Siena ubicada en Maicao (La Guajira). Esta investigación parte de un problema: la participación de mulatos, pardos e indígenas en el proceso independentista. El autor da cuenta de algunas de las investigaciones realizadas sobre la Independencia del Nuevo Reino de Granada, señalando que para el caso de La Guajira se ha privilegiado el protagonismo de lo indígena, eclipsando la participación de otros grupos étnicos; por esta razón, el profesor Ortega se ve en la necesidad de indicar que desde el siglo XVI este territorio ha vivido un profuso mestizaje, proceso que originó nuevas categorías sociales y étnicas y estableció relaciones de parentesco y solidaridad entre los diferentes pobladores, hechos que le dieron un tinte particular a los conflictos bélicos sucedidos en este lugar. Por estas razones, la historia de la Independencia en el actual departamento de La Guajira requiere una interpretación distinta, exige la descripción de esas condiciones de mestizaje y demanda una explicación de la participación de indígenas, mulatos y pardos de la región en ese asunto.

El sexto y último texto se titula ‘Las relaciones Iglesia-Estado en Colombia: una mirada desde el Bicentenario’, escrito por Luis Vicente Sepulveda Romero, docente del Colegio Nacionalizado La Presentación de Duitama (Boyacá) y profesor de hora cátedra de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, quien se pregunta ¿cómo las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado colombiano ayudaron a configurar la identidad religiosa y cultural del pueblo colombiano y su sistema educativo?, interrogante que mueve los hilos del documento y, para dar respuesta, el autor centra su análisis en tres momentos históricos: el proceso de Independencia, el movimiento de la Regeneración y el contexto de promulgación de la Constitución Política de 1991. De acuerdo con el profesor Sepúlveda, ese recorrido por los siglos XIX y XX permite contextualizar histórica y políticamente el aporte de la dimensión religiosa a la construcción de la identidad nacional, particularmente a través del Concordato como tratado internacional pactado entre el Estado Colombiano y la Santa Sede.

REFERENCIAS

  • Gutiérrez Ardila, D. (2019). 1819. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
  • Ministerio de Educación Nacional (2019). Foro Educativo Nacional 2019. Bicentenario: historia, ética y ciudadanía en Colombia. La historia de nuestra diversidad. Bogotá: Ministerio de Educación Nacional.

Imagen freepik.es

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Sandra Cecilia Suárez García
Gran Maestra Premio Compartir 2013
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