Usted está aquí

El frasco de la felicidad. Una alternativa para mejorar el ambiente de convivencia en el aula

Esta estrategia de intervención se relaciona directamente con el ámbito de habilidades socioemocionales y proyectos de vida, un aspecto recién incorporado al currículo. 

Diciembre 5, 2019

El pasado 4 de octubre de 2019 se celebró la entrega de los Premios ILCE convocatoria 2018. Después de una ardua tarea de sistematización de la estrategia compartí para mis colegas de toda Iberoamérica y el Caribe una alternativa que probablemente  sea conocida o muy parecida a lo que seguramente se viene experimentando en el aula. El prefacio de mi propuesta comienza de la siguiente manera.

“Me encantaría comenzar este texto comentando a los apreciados lectores que mi propuesta pedagógica trató sobre un club exitoso de lectura o de cualquier temática relacionada con libros y bibliotecas, pues a los maestros de vocación y soñadores como yo nos gusta pensar e imaginar finales felices de los múltiples proyectos que divagan en nuestras mentes relacionados con nuestros gustos; sin embargo, algo ocurre y de la luna bajamos de golpe a la tierra, a esta porción de vida llamada realidad, una realidad innegable y más verdadera que nunca. ¿Dije que me hubiese gustado decir que este proyecto trató sobre lectura o escritura?, eso es porque dicha afirmación es verdad. Me gustaría, pero no. La lectura y la escritura no eran una necesidad imperante en mi aula como supuse y como deseaba…”

El recurso pedagógico que compartí atendió a una problemática con la cual es muy probable que se identifiquen, pues el frasco de la felicidad me ayudó a  contribuir a que  mis 27 alumnos  ordenaran sus emociones, se conocieran más, elevaran su autoestima y su confianza en sí mismos.

Esta estrategia de intervención se relaciona estrechamente con el enfoque humanista, el cual es pilar del nuevo plan y programas de estudio de la educación básica en México,  pues se relaciona directamente con el ámbito de habilidades socioemocionales y proyectos de vida, un aspecto recién incorporado al currículo.

Cuando los docentes son conscientes de esto, se generan oportunidades didácticas para cumplir con este ámbito que es de suma importancia en la actualidad, pues las necesidades emocionales del alumnado se reflejan e impactan hoy en día en las múltiples facetas de su formación académica. 

Si bien la educación socioemocional es un campo educativo muy amplio y poco explorado hasta ahora, al menos en mi país,  de lo que sí estoy segura es que  es una realidad en el currículo, y probablemente en el currículo educativo  de muchos países más.  El primer paso está dado y es así cómo se comienzan los grandes proyectos educativos, dando ese primer paso.

Todos los maestros debemos ampliar nuestro abanico de estrategias, técnicas, recursos y actividades que coadyuven a lograr los propósitos con miras a mejorar la formación integral de nuestros alumnos, por lo que es nuestro deber darle la relevancia debida informándonos y compartiendo experiencias como ésta para experimentarlas en los distintos grupos escolares.

Personalmente, me fascina la idea de incorporar actividades sobre educación socioemocional en mi aula, creo que este ha sido un primer acercamiento hacia un camino que seguramente se irá nutriendo. Les cuento que con un frasco vacío que bien se puede reusar y decorado en color amarillo (ya que ese color representa la emoción de la alegría), mis alumnos fueron depositando sus mejores momentos de vida durante un curso escolar.

Tomarnos el tiempo para hacer operativo este recurso requirió de algunos “sacrificios académicos”; sin embargo, y como menciono en el desarrollo de mi propuesta, cuando se estabilizan las “aguas emocionales” de un grupo escolar, la mejoría académica  viene por añadidura.

Es importante recalcar que el frasco de la felicidad se apoyó de unos talleres con aportaciones de algunos autores de cuentos cuyos contenidos estimulan la autorregulación de los alumnos. Este trabajo representó una tarea ardua, pero necesario para mi pequeña comunidad escolar. Espero realmente que al leer este breve texto muchas ideas emanen de sus mentes para atreverse a experimentar en la vida y en el aula.

Queridos lectores, es importante que antes de implementar el recurso se sensibilicen, hagan su frasco de la felicidad y lo llenen junto con sus alumnos. Recuerden que las palabras inspiran, pero el ejemplo arrasa.

Por último, tomen muchas fotos, registren su experiencia y ¡no se diga más!, vayan por el frasco vacío que vieron arrumado el otro día en casa, porque si bien es un objeto vacío por el momento, créanme cuando les digo que su contenido pude llegar a ser MARAVILLOSO.

 

Imagen Selmy Danelly Cano Ortiz

Boletín de noticias
Registre su correo electrónico para recibir nuestras noticias.
Escrito por
Maestra de Mérida, Yucatán (México). Ganadora tercer lugar en la categoría Diseño y Producción de Recursos de Innovadores No Digitales - ILCE Edición 2018.
Promedio: 5 (2 votos)
Estadísticas: .
Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.