¡Llegó el día!

Relato de las prácticas pedagógicas en la voz de una maestra en formación. 

El 2 de mayo del 2017, una luz comienza a encenderse. Aquella decisión que se tomó un año atrás se hace realidad. Me levanto, miro mis cosas que ya están organizadas desde el día anterior, tomo mi toalla y entro a una cabina mágica en donde mis pensamientos toman forma  y donde imagino los más bellos momentos… mi ducha. Estoy lista, ya es hora de irme; intriga, emoción, alegría, ansiedad recorrían cada pequeña parte de los  conductos de mi cuerpo y en ese instante comienza la acción.

Hoy narro el tras bambalinas de mi primera práctica docente en el Programa de Formación Complementaria, que se convirtió en un verdadero desafío. Desde pequeña la I.E.D. Escuela Normal Superior María Auxiliadora aportó en mi formación integral un  sin número de valores y principios que desarrollaron actitudes, las cuales me sirvieron para afrontar este nuevo desafío que llegaba a mi vida, lleno de obstáculos, tempestades pero  que gracias a la constancia, el esfuerzo y sobre todo a mi ayuda divina, lo superé. “Las cosas más bellas, son aquellas que no te esperas”.

El hecho que reafirmes una vocación que creías que estaba extinta, se convierten en eso, en una cosa bella. Esta experiencia más que darme unas bases para seguir en mi formación docente profesional, me brindó un espacio para la reflexión de mis deseos y constatar lo que quiero en mi futuro próximo, que a decir verdad es lo mejor que me espera.

Pasaban momentos, días, semanas y con ello llegaba el cansancio, la fatiga y el amor hacia seres tan pequeños que hacen la vida más bonita; a  pesar de una serie de dificultades vividas, estas personitas hacían de ellas un mundo mágico. Cada momento lo disfrutaba al máximo, en clase, en los recreos animados, en los pasillos y en mi corazón.

Llegó la hora de partir, todo lo que había construido se derrumbó. Dejaba mi sueño de enseñar, ya se había acabado mi momento para explotar mis habilidades y capacidades, ya no había vuelta atrás. Intenté pedir una semana más, pero la respuesta fue negativa; mi corazón se arrugaba poco a poco, me alejaba del colegio recordando en cada instante con cada detalle que lo hacía único. 

Hoy recuerdo mi primera práctica docente como una experiencia increíble, me permitió crecer como persona y explorar mis emociones, ya que cada clase impartida me regalaba una sensación nueva.

La esperanza reside en los sueños, en la imaginación y en el coraje de aquellos que se atreven a convertir sus sueños en realidad; un pensamiento que refleja mi proceso en  esa vela que en mi primer día, encendí.

*Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad estricta del autor.
Imagen de Cristina Isabel Campo Mejía

Cristina Isabel Campo Mejía

Estudiante del I semestre del Programa de Formación Complementaria (PFC) de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.

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