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Mayo 26, 2017

Reflexión sobre la labor docente

Somos varios los profesionales universitarios hemos llegado a la educación por casualidad, debido a la falta de oportunidades laborales en otros campos laborales. 

Somos varios los profesionales universitarios hemos llegado a la educación por casualidad, debido a la falta de oportunidades laborales en otros campos laborales.

En mi caso,  soy un profesional universitario que debutó en el maravilloso pero complejo mundo de la educación hace quince años; durante este transitar alrededor del arte de la enseñanza y el aprendizaje, en los últimos años he venido reflexionando continuamente acerca de cuál es el  rol que el docente debe asumir como profesional de la educación.

A través de la práctica diaria de mi labor y la interacción con algunos colegas de otras instituciones y mis compañeros de trabajo he podido resolver en alguna medida tal inquietud. En respuesta a mi preocupación personal he llegado a la conclusión que todo maestro debe tomar como modelo de enseñanza el ejemplo de vida. Es decir, el profesor debe enseñar a través del ejemplo; si el maestro en su discurso cotidiano exhorta a los estudiantes a que sean responsables, tolerantes, amorosos, solidarios, entre otras virtudes; él  en su diario vivir debe hacer realidad toda esa serie de valores y actitudes.

Por otra parte, el maestro debe ser un modelo a seguir por sus estudiantes, y su labor no sólo se debe limitar a un aula de clases, sino todo lo contrario, el profesor tiene que ejercer su rol en cualquier superficie de la Tierra donde se encuentre. Es decir, el maestro no sólo es maestro en la escuela donde labora, sino también en “La escuela de la vida”. La escuela de los parques, las  calles, los barrios, su hogar, etc.

En lo concerniente a los conocimientos académicos que el docente pretenda lograr que los educandos aprendan, esto lo puede hacer realidad apropiándose del modelo pedagógico institucional. Esta valiosa herramienta es la brújula que le permite al maestro “navegar” con pertinencia y responsabilidad por el maravilloso pero complejo mundo de la enseñanza-aprendizaje. De esta manera evitará caer en la rutina de utilizar siempre el mismo tipo de metodologías en todas aquellas instituciones en donde  por circunstancias de la vida deba prestar sus servicios profesionales. Además, la apropiación del modelo pedagógico le permitirá también al maestro contextualizar aquellos conocimientos  que los estudiantes deban aprender.

Finalmente, el docente debe ser un intelectual de la educación, y no un simple trasmisor  pasivo de conocimientos. Esto significa que el profesor no debe limitarse a la sencilla tarea de inculcar en lo educandos sólo aquellos saberes que el estado a través de las directrices emanadas por el Ministerio de Educación le exige que enseñe a los estudiantes (lineamientos curriculares, estándares básicos de competencias y derechos básicos de aprendizaje); sino   que combine la reflexión y la práctica académica con el fin de educar a los estudiantes para que estos sean ciudadanos reflexivos, activos y críticos.

Escrito por
Estudiante de la maestría en Educación de la Universidad de Cartagena
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