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Mayo 13, 2017

Reflexionando sobre la práctica docente

Es importante reflexionar sobre el rol del docente, el saber pedagógico y didáctico en su relación con la sociedad del conocimiento y con la responsabilidad ética. 

La práctica docente representa un reto intelectual de gran envergadura y una responsabilidad humana y social de la mayor trascendencia para la formación de las nuevas generaciones, en vista a un mejor y más equitativo desarrollo del país.

La docencia es una actividad dinámica, reflexiva, de interacción entre maestro y alumnos. No se limita solo a la enseñanza, es decir, a los procesos educativos que tienen lugar en el salón de clases, incluye la intervención pedagógica ocurrida antes y después de los procesos interactivos en el aula. Para lograr que el hecho educativo sea eficiente, es importante que el docente de hoy, asuma una actitud creativa, responsable y emprendedora, dispuesto a superar las limitaciones que el contexto le presente, generando respuestas inmediatas que promuevan en el estudiante el desarrollo del conocimiento con sentido crítico, reflexivo e interdisciplinario y entendimientos perdurables.

Por lo tanto, es preciso descubrir los principios y valores que posee el docente, el sentido de pertenencia y el grado de compromiso moral y ético necesario para proyectar su visión hacia una práctica eficiente; además se requiere comprender que factores intervienen para lograrla, contextualizar el entorno y como se promueve la creatividad para maximizar los recursos, combinados con las estrategias para el aprendizaje que utiliza durante la práctica educativa.

En el siglo XXI el rol del docente no se define solamente por su saber o sus competencias, sino esencialmente por aportar pautas de reflexión para pensar y actuar las relaciones entre el sujeto y el entorno social, El marco de la Enseñanza para la Comprensión, desarrollado en un proyecto de investigación del Proyecto Cero a comienzos de los años 90, enlaza lo que Perkins (2006) ha llamado los "Cuatro pilares de la pedagogía" con cuatro elementos de planeación e instrucción:

  • ¿Qué debemos enseñar? (tópicos generativos)
  • ¿Qué vale la pena comprender? (metas de comprensión)
  • ¿Cómo debemos enseñar para comprender? (desempeños de comprensión)
  • ¿Cómo pueden saber estudiantes y maestros lo que los estudiantes comprenden y cómo pueden desarrollar una comprensión más profunda? (valoración continua).

El programa de Enseñanza para Compresión y Liderazgo tiene como objetivo primordial de que los estudiantes comprendan lo que se les está enseñando y lo pueda adaptar, utilizar y poner en práctica en el aula y fuera de ella, que les permita ser crítico y reflexivo ante los hechos y sucesos del acontecer diario. Una buena capacitación puede permitirle a los docentes y directivos de la Universidad enfocarse a una mejor educación con calidad y reflexionar sobre los procesos de enseñanza aprendizaje, de tal manera que su práctica pedagógica favorezca la comprensión y aplicación de lo aprendido en los estudiantes.

¿Es evidente el impacto de los diferentes niveles de formación de los maestros en sus clases? Pareciera que no. Los estudiantes siguen recibiendo clases aburridas, descontextualizadas, alejadas de sus sentires y sobre todo la escuela, cada día se aleja más de las necesidades de su comunidad convirtiéndose en unos saberes y unas prácticas cada día más cuestionadas. Entendemos que estos procesos de formación permanente no tienen la suficiente fuerza de transformación porque en su mayoría son entendidos como instancias puntuales de capacitación y no logran romper con los supuestos del modelo pedagógico tradicional en los que los maestros fueron formados anteriormente.

De este modo, los maestros sienten que tienen que “capacitarse”, la Universidad considera que a los maestros les falta “capacitación” y así continúa un círculo cerrado en el que se evidencia la reproducción de modelos pedagógicos que consideran a los saberes como simples productos acabados, que ubican al educador como un simple transmisor de saberes, cuando tendría que producirlo y recrearlo. No es de extrañar entonces, que el profesor desarrolle una actitud de “dependencia” con respecto al currículo y a las publicaciones que ofrecen las editoriales, así como también a la intencionalidad de las mismas.

 

Escrito por
Ingeniero de Sistemas, docente Universitario.
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