Creado el: Lun, 16/04/2012 - 19:00 por Palabra Maestra

Memoria histórica y cultural: una apuesta de los docentes para la formación de las nuevas generaciones

Tres maneras de desarrollar las capacidades de los estudiantes, despertar su imaginación, fortalecer su identidad y comprender su realidad desde una mirada propia y analítica. 

Historia para construir identidad
José Antonio Escorcia Barros tiene 47 años y nació en Sabana Larga, Atlántico.
Estudió Historia y Filosofía en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
Tiene una especialización en Sociedad y Cultura Caribe de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla y es candidato a Magíster en Metodologías de la Investigación en la Universidad de Cartagena. Antes de ser docente, trabajaba en el cuerpo técnico de investigaciones de la Fiscalía General de la Nación como investigador judicial.

¿Qué significa para usted ser docente en el corregimiento de Caño del Oro en la Isla de Tierra Bomba? ¿Qué lo llevó a trabajar allí?
Yo estaba trabajando en Bogotá con la Fiscalía y me trasladaron a Cartagena. De eso hace 16 años. Un día decidí ser maestro. Vengo desarrollando este trabajo hace 12 años en el sector privado y 6 en el público. Llegué como profesor de ciencias sociales con la asignatura de geografía e historia. En 2005 cuando pasé el concurso docente y me enviaron a la Isla, me encontré con jóvenes muy queridos pero con grandes debilidades como una autoestima baja, un desconocimiento casi total de la historia local y una falta de reconocimiento de su identidad como comunidad afro, y además, con unas falencias muy grandes en sus habilidades de lecto escritura. Todo ello unido al último lugar de la Institución entre todos los colegios de Cartagena en el nivel de pruebas del ICFES. Todas estas situaciones significaron para mí una gran responsabilidad no sólo como docente sino ante la sociedad. Mi interés principal era encontrar la manera de hacer significativo el aprendizaje de mis estudiantes y, a través de esa comprensión, volver realidad sus proyectos de vida. Trabajar en Caño del Oro ha sido una de las experiencias más maravillosas que he tenido en la vida. Para mí significa un proyecto de vida, un sueño del que siempre quise participar.

¿Cuál es la mayor fortaleza que ha encontrado en sus estudiantes después de poner en marcha su proyecto?
Reconocerse como comunidad afro descendiente, un mejor nivel de autoestima y que en sus proyectos de vida está el seguir estudiando. Después de implementar la propuesta, ¿cuál es la debilidad que tienen sus estudiantes y qué hace falta para ayudar a superarla? Tiene que ver con la falta de motivación de los padres de familia para acompañar a sus hijos en todo su proceso de formación, lo que en la mayoría de los casos se da por el analfabetismo. Muchos todavía son apáticos y distantes. En cuanto a los muchachos, todavía falta salir un poco más hacia otros contextos sociales y entornos. Eso les va permitir afianzar aún más su identidad como comunidad afro.

¿Qué le agregaría o cambiaría a su proyecto para fortalecerlo?
El otro año voy a trabajar historia de las mentalidades que es algo difícil, pero tiene mucho que ver con ese apoyo que los padres le tienen que dar a sus hijos. La idea es involucrar un poco más a los padres de familia.

¿Cuál es la pregunta más interesante que le ha hecho un estudiante?
Estábamos trabajando sobre la ley 70 de negritudes y había dos artículos sobre el estado actual de las comunidades negras. Uno de ellos hablaba sobre la educación, el desplazamiento forzado, la miseria y el desempleo. Cuando comenzamos el análisis, un estudiante de décimo me preguntó: profe ¿para qué sirve la Ley, si nos están vulnerando todos los derechos? Yo le expliqué que para poder aplicarla y exigir que sus derechos se cumplan, teníamos que conocerla y estudiarla.

¿Díganos el nombre de algunos estudiantes que recuerde en este momento y porqué?
Orfaidis Mercado, una estudiante que se ganó un premio en el Concurso de Estudios Histórico Literarios de Mercosur, con un gran ensayo. Estuvo entre los seis colombianos reconocidos como los mejores y hoy estudia odontología. Y Jaime Pérez, quien también hizo parte del proyecto y hoy estudia química y farmacia. Como maestro,

¿Qué le interesa que aprendan sus alumnos?
Que aprendan a desarrollar todas las competencias académicas pero en función social, que lo pongan en práctica para solucionar los problemas de orden social que tienen en su comunidad. Que participen democráticamente, que sean buenos líderes de proyectos. Ellos saben que a través del estudio pueden mejorar las condiciones de su comunidad.

¿Qué cree usted que saben hacer los estudiantes que han pasado por su salón de clases?
Saben leer y escribir muy bien, interpretar la parte conceptual y extrapolarla con el resto. Saben interactuar con la aldea global, no son una comunidad aislada, mantienen nuestra cultura pero siempre relacionándose con el mundo.

¿Cuál ha sido la clave para que estos niños se hayan acercado a la historia buscando recuperar su identidad?
Amor y motivación. Creer en ellos. Cambiar el viejo sistema pedagógico de la tiza y el pizarrón por la lúdica, el uso de las TIC y la utilización de todo el entorno. Sacar a la luz su parte creativa.

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