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Junio 12, 2018

Representaciones sociales: el significado de la educación física para los estudiantes

El movimiento y estudio de la motricidad humana otorga un valor pedagógico a través de elementos como la actividad física, la recreación y el deporte.

Las representaciones sociales son definidas como construcciones simbólicas que se originan en la interacción social y se recrean a lo largo del tiempo (Abric, 2001; Banchs, 1986). Son de orden cognitivo, dado que los individuos no son pasivos frente a la información que reciben del grupo, sino que construyen significados y teorías sobre la realidad en una vinculación dialéctica entre lo individual y lo social (Piña y Cuevas, 2004).

El concepto de representación social designa una forma de conocimiento específico, el saber de sentido común –cuyos contenidos manifiestan la operación de procesos generativos y funcionales socialmente caracterizados. En sentido más amplio, designa una forma de pensamiento social (Piña y Cuevas, 2004; Rodríguez, 2003).

Las representaciones sociales constituyen un todo estructurado y organizado compuesto por un conjunto de informaciones, creencias, opiniones y actitudes referidas a un objeto o situación y son sociales por ser compartidas por un grupo en común, posibilitando la comprensión del origen de los comportamientos y de las prácticas sociales y, al mismo tiempo, saber qué tipos de elementos pudieran influir en las mismas (León, 2002; Mazzitelli, Aguilar, Guirado, y Olivera, 2009; Piña y Cuevas, 2004; Rodríguez, 2003; Ribeiro y Antunes-Rocha, 2016).

En este sentido, el conocimiento se representa en la Memoria a Largo Plazo (MLP) en una variedad de formas (Lacy y Stark, 2013), pero específicamente en la memoria semántica mediante proposiciones. Dichas proposiciones son unidades mínimas de información almacenada en nuestro cerebro, que corresponde aproximadamente a una idea sobre la realidad que nos circunda (Gagné, 1992; Irish y Piguet, 2013; Pakhomov, Jones y Knopman, 2015).

La proposición es una unidad semántica, no es una frase o una oración. La proposición es lo que se codifica en la memoria. Codificar significa organizar sistemáticamente en la memoria la nueva información, articulándola con la información precedente (Binder, Desai, Graves y Conant, 2009; Hernández-Forte, 2007).

Por otro lado, el utilizar las redes semánticas naturales para desarrollar un estudio de las representaciones sociales se relaciona con la utilización de la memoria explícita, la cual se define como el almacenamiento cerebral de hechos (memoria semántica) y eventos (memoria episódica), por lo cual se expresa conscientemente y es fácil de declarar verbalmente o por escrito (Aguado-Aguilar, 2001; Greenberg y Verfaellie, 2010; Morgado, 2005).

En este sentido la memoria explícita resulta del aprendizaje relacional, una forma de aprendizaje complejo que consiste en analizar, comparar y contrastar diferentes tipos de información. Por ello, utilizar como recurso la comprensión de la memoria semántica obedece a que este sistema organiza el conocimiento conceptual mediante representaciones proposicionales, que permiten independizar las expresiones léxicas, gramaticales y sintácticas de las oraciones del lenguaje natural representando su significado en un código semántico (Rodríguez, 2010).

En el sentido académico, la identidad del docente se vincula a un conjunto de representaciones sociales de la profesión, que pueden permitir reconocerse a sí mismo, identificarse profesionalmente y diferenciarse de otros grupos profesionales (Arbesú, Gutiérrez y Piña, 2008; Butti, 1999; Casado y Calonge, 2000; López, 1996; Machado y Santos, 2015; Mazzitelli et al., 2009;; Mellado y Chaucono, 2015).

Esta representación profesional se construye desde el inicio de la carrera y durante el ejercicio de la profesión, constituyendo un cúmulo de representaciones individuales y sociales que otorgan sentido a la tarea en determinadas situaciones (D’andrea y Corral, 2006; Jiménez, 2006; Laudadío, Mazzitelli y Guirado, 2015; Mazzitelli et al., 2009; Mazzitelli y Guirado, 2010; Torres, Maheda y Aranda, 2004).

En el ámbito de la Educación Física en Chile, el perfil epidemiológico de la población nacional y las problemáticas nutricionales de salud evidenciadas a partir de la aplicación del primer Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) por parte Agencia de Calidad de la Educación justifica los cambios de contenidos y ejes curriculares propuestos por el Ministerio de Educación (Mineduc) desde el 2012 (Mineduc, 2012; Moreno, Campos y Almonacid, 2012; Salinas, Correa y Vio, 2013).

A partir de los cambios curriculares, los ejes del currículum se centran en habilidades motrices, vida activa y salud, seguridad y juego limpio, situando a la Educación Física como un elemento de cambio y control de los problemas sanitarios del país, con una orientación a problemas de salud evidenciada en el cambio de nombre la de asignatura a Educación Física y Salud.

En este sentido, el profesional de la actividad física debe poseer un conjunto de competencias que se hacen necesarias de acuerdo a las necesidades de enseñanza y aprendizaje (Blázquez-Sánchez, 2001; Cornejo y Matus, 2013; Salinas y Vio, 2003).

Las representaciones sociales de la Educación Física podrían estar orientadas hacia la salud, aunque para los autores de este estudio no fue posible encontrar información de referencia respecto a esta especialidad. El objetivo de este estudio fue analizar las representaciones sociales de la Educación Física en estudiantes de pre-grado de esta especialidad.

Lea el contenido completo Revista Electrónica de Investigación Educativa.

Escrito por
Publicación del Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo de la Universidad Autónoma de Baja California.
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