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Enero 28, 2018

Asociación entre colegio y museo revela la potencia de un Territorio Educativo

Son muchos los saberes presentes en personas, historias y territorios, que pueden educar y transformar en la misma capacidad que los saberes sistematizados por la humanidad. 

El conocimiento no se limita al perímetro de la escuela o a la academia. Son muchos los saberes presentes en las personas, en las historias y en los territorios, que pueden educar y transformar en la misma capacidad que los saberes sistematizados por la humanidad.

En una Ciudad Educadora, las escuelas asumen este principio y se articulan con los agentes del entorno para promover el desarrollo integral de niños y adolescentes. Y más que eso: se dejan influenciar por las dinámicas del territorio, convirtiéndose en un centro de producción de conocimiento local.  El intercambio más que posible, es necesaria.

La EMEI (Escuela Municipal de Educación Infantil) ‘Dona Leopoldina’, en la zona oeste de São Paulo y el Museo de la Casa Brasileña (MCB) tienen estos principios incorporados y puestos en práctica a través del proyecto Escuela y Museo, una experiencia posible y necesaria.

En este convenio, el personal del MCB realiza formaciones quincenales en la EMEI, tanto con profesores como con los estudiantes, priorizando los ejes de arte y naturaleza trabajados en la escuela. Ya el MCB recibe a los niños para visitas frecuentes, alimentando una relación de proximidad y pertenencia a la institución cultural.

El proyecto, por cierto, nació de una de estas visitas, que forjó una oportunidad de diálogo entre las partes. "Estábamos buscando un acercamiento con las escuelas y el proyecto pedagógico innovador y diferenciado de la EMEI ‘Dona Leopoldina’ nos llamó mucho la atención. Es una escuela con una concepción y una visión de mundo muy interesante", relata Carlos Barmack, director de Educación en el Museo de la Casa Brasileña.

El núcleo del proyecto sigue siendo el mismo en estos tres años: escuchar la demanda de los niños, entendiendo que ellos son los protagonistas del proceso de aprendizaje, y trabajar en temas que contribuyan a su formación en las artes y la ciudadanía. Y escuchando una de esas demandas, fue que la colaboración entre el museo y la escuela pudo cumplir un sueño casi unánime en el imaginario infantil: construir una casa en un árbol.

Los alumnos lo deseaban, la comunidad escolar abrazó la idea y la MCB fue responsable de sacarla del papel: una prueba concreta de la asociación entre la escuela, el territorio y los equipamientos culturales decididos a pensar en otro tipo de educación. "A pesar de que no hubiéramos podido construir la casa en árbol, la lección permanecería. Lo más importante y lo más rico de este proyecto es, precisamente, el proceso, el diálogo y la colaboración", defiende el Director del MCB. "Son innumerables los talleres, conversaciones y acciones que llevan a esto. Hasta una casa en el árbol que, lejos de ser el fin, va a ser el comienzo para nuevas investigaciones y enfoques."

Inauguración de la casa del árbol en el EMEI Dona Leopoldina – Foto divulgación

La unión de ideas y planes entre la EMEI ‘Dona Leopoldina’ y el MCB funcionó: las partes hablan, se escuchan, se alinean objetivos y posibilidades, dialogando con los padres de los alumnos y con otros agentes del barrio. La capacidad del Museo de la Casa Brasileña permite trabajar en una amplia gama de temas y se alinea con los ejes definidos por la escuela, como la valoración de las matrices culturales brasileñas.

Sin embargo, Barmack resalta que esta no es la única combinación posible entre la escuela y el museo. Cada colegio (y el museo o cualquier institución cultural) tiene sus singularidades, su público, sus prioridades y cuestiones a desarrollar. "Mucho más importante que ser el modelo, el diseño del colegio y el museo, es una inspiración, porque cada unidad va a buscar las respuestas a sus propias preguntas. Lo importante es tener la voluntad de ganar el mundo, de expandir sus fronteras", refuerza.

 

El director también señala que en asociaciones como esta, todas las partes ganan, incluso el museo, que pasa a ser pensado en otros moldes y se aproxima a la población. Los 270 alumnos de la EMEI, por ejemplo, han establecido una relación afectiva con el equipo, se reconoce como parte del espacio. "En el caso de los museos, sabemos que las visitas cortas son importantes, pero las asociaciones más eficaces son aquellas de largo plazo, el trabajo continuado. Los niños de la EMEI no hacen una visita al MCB, pero sí ven valor en la institución."

Territorios Educativos

El proyecto Escuela y Museo – una asociación posible y necesaria, bajo la coordinación de la profesora Beatriz Garcia Costa de la EMEI Dona Leopoldina, fue uno de los 10 contemplados por la 2ª edición del premio Territorios Educativos, iniciativa del instituto Tomie Ohtake en colaboración con la Secretaría Municipal de Educación de São Paulo y el patrocinio de la Universidad Estácio de Sá.

El premio busca reconocer y fortalecer experiencias pedagógicas que aprovechan las oportunidades educativas del territorio en el que la escuela está ubicada, integrando los saberes escolares y comunitarios. Este año, el programa recibió 67 inscripciones procedentes de todas las Direcciones Regionales de Educación de São Paulo y de los diversos tipos de unidades escolares.

FuentePortal Aprendiz.  
Traducción por: Natalia Cárdenas Ávila. 

Escrito por
Periodista enfocada en derechos de la mujer. Es coautora de la campaña contra abuso sexual del Metro de São Paulo.
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