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“Cuando los niños están jugando, están explorando el mundo”, Issa Watanabe

La artista peruana habla sobre la importancia del juego y del dibujo en la formación cognitiva y social de los niños.

Mayo 26, 2018

No son pocos los recuerdos que la ilustradora peruana Issa Watabane tiene cómo los adultos pueden hacer que los niños duden de su potencial de expresión. Ella recuerda haber visto un niño mostrarle un dibujo de un gato a su mamá: eran pocos y finos garabatos, un gato flaco, sin cola y con tres patas.

La mamá, con la mejor de las intenciones, empezó a corregirlo, añadiendo la pata que faltaba, la cola, explicándole cómo eran los gatos. Sin embargo, no era así como el niño quería expresarlo.

Las próximas veces que dibujó, pasaba en el niño siempre una vacilación, un temor de no agradar, como si su imaginación no correspondiera al mundo real. Él había perdido las ganas de jugar.

Abriendo el seminario Arte, la Palabra y Lectura de la 1ª Infancia, que tuvo lugar los días 13, 14 y 15 de marzo en el SESC Pinos, en San Pablo, la artista peruana fue invitada a impartir un taller sobre la importancia del juego y del dibujo en la formación cognitiva y social de los niños, y los adultos no deben interferir o podar su creatividad.

El taller fue parte de una programación orientada a la comprensión de la palabra y del arte al arsenal a padres, educadores y la sociedad en la formación de los niños de 0 a 6 años. Mesas de debate y talleres exploraron el potencial de la aproximación entre libros y niños, experiencias con bibliotecas comunitarias y cómo se enriquece la cultura de la niñez al leer y la parte del arte de los niños.

Los más de 30 educadores y educadoras que asistieron a su taller, Issa anotó la importancia del juego, es decir, de jugar más allá de su caracter lúdico: "El juego enseña la capacidad de manejar su propia vida frente a las posiciones externas del mundo. Y la percepción adquirida durante el juego conserva el sentimiento de la vida infantil hasta la adulta, que vale la pena el mundo exterior".

Su teoría de la importancia del juego se basó en la lectura de especialistas que han estudiado mucho el desarrollo infantil. Recordó cómo Jean Piaget se centró en la infancia, en una época en la que este período no era nada más que una etapa previa para la vida adulta; para el biólogo y el psicólogo, la primera infancia es la fase donde ocurre el importante período de la incautación de objetos y de construcción simbólica.

Cuando el niño juega está jugando está desempeñando, al menos, tres actos fundamentales en su vida: la explotación, la comunicación y la expresión.

"El mundo y la sociedad imponen las reglas y el juego muestra que podemos enfrentar todo esto de manera creativa. Y cuando hablo de creatividad, no hablo solamente de una práctica artística, sino de la capacidad de transformar el entorno. Si no, seríamos personas sin voluntad, disposición, cuya imposición externa sería tal que el individuo desaparecería", refuerza la ilustradora.

En su opinión, el juego debe ser entendido como una necesidad biológica, que permite canalizar y resolver los conflictos sin peligro y produce, por encima de todo, un placer del descubrimiento, la curiosidad ante lo nuevo: "Cuando el niño juega, está desempeñando, al menos, tres actos fundamentales en su vida: la explotación, la comunicación y la expresión. Está explorando el mundo, investigándolo, averiguando cómo son las cosas que forman su realidad".

El dibujo durante la manipulación de símbolos

Issa eligió el dibujo para demostrar cómo el mundo adulto puede limitar el desarrollo creativo. "Cuando preguntamos a los niños entre cinco y cuatro años si saben dibujar, todos dicen que sí. Cuando preguntamos a los adultos, muy pocas respuestas son afirmativas. ¿Cuándo perdemos eso?", cuestionó la ilustradora a los invitados.

Es el juicio de valor, que la ilustradora sintió en el desarrollo de su propio arte y también al acercarse a los espacios de formación infantil, el gran inhibidor: es cuando el adulto mira al trazado de un niño y busca atribuir significado, sea positivo o negativo, en vez de verlo como forma de expresión, aliada a una imaginación que distingue poco contornos entre realidad y fantasía.

"El rasgo infantil debe estar exento de ser entendido por un posible observador adulto", dijo Issa. Si el mediador o el padre atribuyen características negativas frente al dibujo, "ah, eso no se parece a la realidad"; o positivas, "que bonito, dibujas muy bien", hacen que el niño desarrolle un propósito para lo que está haciendo y por consiguiente, una ansiedad por su resultado.

En algunos espacios educativos formales, como escuelas de primera infancia donde Issa enseñó, ella percibió que la disciplina de Educación Artística, si se hiciera de tal manera en que solamente se le enseñe al niño a dibujar algo, haría que los alumnos se decepcionaran si no oyen un alabanza y que dibujen afanadas en representar al mundo no como lo veían, sino como un adulto había demostrado.

El lugar del adulto y la libertad artística

Entonces, ¿qué papel asume el profesor en la asignatura de artes o los padres frente al niño que les muestra el dibujo? Issa cree que el papel es una mezcla de distancia crítica y facilitación: el adulto debe proporcionar herramientas de expresión para el niño y proporcionar ambientes de libertad, donde no se sienta inhibido o forzado.

Ejemplifica con el espacio Le Closlieu, la creación del semiólogo alemán Arno Stern, que cree que la educación artística dictada en los colegios mataba la posibilidad del juego, de jugar. En Le Closlieu, que tiene lugar en Paris y otras ciudades en el mundo, los niños dibujan libremente, siguiendo sus trazos espontáneos, sin presiones ni competiciones, compartiendo experiencias de descubrimiento como mezclar tintas de diferente color y pasar mucho tiempo descubriendo diferentes resultados.

Para dar cuerpo a la asociación de la práctica del dibujo con el juego, la ilustradora terminó el taller invitando a los educadores a crear cabeza, tronco y pies de personajes que serían intercambiados entre sí: las criaturas dibujadas al final, una rana con tronco de niña y cola de sirena, demostraban las infinitas posibilidades de diversión y de aprendizaje ocurridas cuando el dibujo no tiene finalidad alguna sino el placer y la voluntad de expresarse.

Las ciudades no pueden privarse en ofrecer espacios del juego

Ya habiendo vivido y visitado varias ciudades del Perú, Issa observó cómo el fenómeno de la privatización de parques y otros espacios públicos de convivencia impacta sobre todo a los niños.

"El juego no se puede limitar a espacios cerrados. Las ciudades deben tener no solamente lugares para que los niños jueguen, sino que sirvan como un espacio d ocio para adultos y todas las personas de la comunidad", defendió.

Incluso con esa limitación de las ciudades contemporáneas, Issa señala que hay espacios de convivencia que, a veces sin intención, se convierten en descanso en medio de la oleada privatizadora. Uno de los ejemplos son los paseos. El de Lima, capital del Perú, por ejemplo, está ubicado sobre un acantilado y es interpelado por puntos con juguetes, pistas de skate, canchas y espacios de caminatas para peatones y ciclistas.

"Las ciudades están creciendo y la noción de barrio como lugar de convivencia y de comunidad se va volviendo cada vez más inexistente. Es fundamental pensar en la ciudad como lugar de realización de estas relaciones, y el espacio público, como un territorio donde el niño pueda jugar".

Autor: Cecilia García
Fuente: Portal Aprendiz
Traducción por: Natalia Cárdenas Ávila.


Imagen:  Educadora cola um desenhos produzidos na oficina / Foto por Sofia Colucci

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Hoguer Alfredo Cruz Bueno
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Logré vincular el aula y la comunidad rural a través de expediciones que marchaban tras la huella de la cultura local en tertulias de lectura que se convirtieron en lugares de encuentro entre los padres, los hijos, los textos y la escuela.