Creado el: Mar, 11/04/2017 - 08:00 por Palabra Maestra

¿Por qué los padres no estarían preparados para la inteligencia artificial en el aula?

Es probable que este método exija mayor intervención de los padres, incluida la supervisión directa de las actividades de aprendizaje de los niños.

Por: Alston Ghafourifar, Director Ejecutivo y cofundador de Entefy

Traducción: Catalina González  

De acuerdo a las cifras, el modo en que los maestros se involucran con sus estudiantes está por cambiar, desde el aprendizaje combinado hasta los tutores de inteligencia artificial – IA, sin embargo, la IA puede hacer más que influenciar las experiencias en el aula, ya que tiene el potencial para reemplazarlas completamente. Por lo tanto, nadie puede predecir con certeza el grado de impacto que la IA puede tener en la educación, pero una cosa parece clara: los padres deben estar dispuestos a lidiar con una mayor complejidad y responsabilidad en la supervisión de la educación de sus hijos.

Los padres son responsables de casi todos los aspectos del desarrollo de sus hijos: la atención médica, las facultades cognitivas, la socialización, la forma de comportarse, etc, siendo la educación formal el área en la que ejercen menos control. Si bien, los padres deciden si enviarán a sus hijos a escuelas públicas o privadas, o si los educarán en casa, supervisan las tareas y algunos incluso, son voluntarios de la Asociación de Padres y Docentes, el verdadero proceso de enseñanza lo dejan en manos de los maestros.

La historia demuestra que las nuevas tecnologías elevan los paradigmas existentes, generalmente de manera incremental; no obstante, la IA es diferente a cualquier tecnología que haya existido hasta el momento. La IA podría alterar radicalmente los entornos de aprendizaje y las propias escuelas. ¿Qué opinarían los padres si sus hijos pudieran aprender con la misma eficiencia, o incluso mayor, desde la comodidad de sus hogares y no desde las aulas de clase tradicionales?

Antes de poder responder esta pregunta, tenemos que abordar algo más fundamental: ¿qué esperamos de la educación? Y, en particular, ¿qué es lo que los padres esperan? Las siguientes tres afirmaciones plasman la gama de expectativas que se tienen sobre la educación:

"Educación no es enseñarle a la gente lo que desconocen, es enseñarle a comportarse como no lo hacen”, John Ruskin.

"Los padres británicos están dispuestos a exigir un sistema de educación que ofrezca igualdad de oportunidades a todos los niños, excepto a los suyos", Lord Eccles.
"El valor de una educación no está en aprender de muchos hechos, sino en entrenar la mente para pensar en cosas que no pueden aprenderse de los libros", Albert Einstein.

Así mismo, dependiendo de cómo esté estructurada, se espera que la educación le brinde a un niño un oficio, una carrera o una profesión; un fundamento de conocimiento, un desarrollo cultural, la capacidad de aprender, el deseo de adquirir conocimiento, sabiduría o un buen comportamiento. Sin duda, una larga lista de expectativas, que de hecho, no ha habido ninguna escuela que hasta el momento haya podido cumplir con ellas en su totalidad.

En lugar de tratar de definir qué es la educación, simplemente reconozcamos los elementos más comunes de las expectativas de la gente, esperando, en general, que las escuelas logren o faciliten lo siguiente:

1) La preparación para una carrera y una vida productiva.

2) La transmisión de una base de conocimientos acordados.

3) El desarrollo de la comprensión de su propia cultura.

4) La socialización en torno a las normas de comportamiento.

5) La creación de hábitos que apoyen el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

La personalización masiva de la educación

El sistema educativo estadounidense se basa en la estandarización. A menos que los estudiantes asistan a Montessori o a otras escuelas filosóficas, la mayoría aprende con lecciones generalizadas impartidas en aulas generalizadas. Cuando tienen la edad suficiente, comienzan a tomar pruebas estandarizadas para determinar qué tan bien se han mantenido.

Por supuesto, muchos estudiantes se quedan atrás mientras luchan por comprender conceptos que se explican de una forma difícil de entender y que puede ser inadecuada para el ambiente estandarizado de la escuela, o su desarrollo cognitivo puede estar a un ritmo diferente al de sus compañeros, ya sea más rápido o más lento.

La IA ofrece una alternativa para estos niños en forma de sistemas de aprendizaje personalizados que ajustan clases, actividades y exámenes basados en los niveles individuales de habilidad y fortalezas. La personalización adaptativa de la tecnología en torno a las capacidades individuales también ofrece la oportunidad de que los estudiantes avancen al ritmo que más se apropie a ellos.

Dada la evidencia de que los sistemas inteligentes de tutoría impulsados por la IA superan a las clases tradicionales, la IA podría tener un efecto democratizador en la educación, sin mencionar la reducción de la necesidad de las grandes escuelas físicas centralizadas. Con la capacidad de adaptarse constantemente a las capacidades y circunstancias individuales de un niño, los sistemas de aprendizaje de la IA hacen posible lo que se conoce como "personalización masiva".

No obstante, si los niños están aprendiendo a su propio ritmo y manera, ¿qué sucede con nuestro enfoque de talla única, según el cual los niños pasan de estar en un lugar amplio para ahora estar expuestos a un plan de estudios estandarizado? Nadie sabe la respuesta todavía.

Pero, llevado al extremo, hay menos razones para enviar a los niños a escuelas físicas grandes y centralizadas, los padres podrían empezar a ser inspectores educativos, también tendrían que facilitar las oportunidades de aprendizaje conductual y social y, por supuesto, tendrían que lidiar con preguntas sobre cómo preparar a sus hijos para una fuerza laboral que cambia rápidamente. Es probable que la IA nos dé opciones para el ámbito social e individual que no hemos tenido antes y de las cuales no hemos considerado las consecuencias en su totalidad.

Un futuro posible

Con la IA, parece probable que nuestras opciones educativas se amplíen y el contexto educativo puede también cambiar rápidamente. Un informe del Foro Económico Mundial sobre el futuro de los empleos, predice que el 65 por ciento de los estudiantes que hoy en día están comenzando la primaria, eventualmente trabajarán en trabajos que aún no existen. Si uno de los objetivos centrales de la educación es preparar a los estudiantes para el éxito profesional, ¿cómo lo hacemos si no sabemos qué carreras será relevantes cuando lleguen a la mayoría de edad?

No sabemos cómo se desarrollará el impacto de la IA pero vale la pena recordar la emoción y exuberancia a principios y mediados de los años ochenta, cuando las computadoras personales existieron por primera vez en los sistemas educativos. Había una gran expectativa acerca del impacto positivo y significativo que las computadoras tendrían en los resultados académicos de los estudiantes. Sin embargo, cuando las computadoras cambiaron las prácticas y experiencias educativas, las cifras mostraron que en realidad no hicieron gran diferencia en el desempeño académico. Los puntajes nacionales de los graduados en las pruebas de la Evaluación Nacional de Progreso Educativo apenas se han movido en casi cincuenta años.

Todo esto nos dice que es muy temprano para hacer un pronóstico sólido sobre cómo la IA podría cambiar los resultados educativos, aunque, podemos pensar en las consecuencias lógicas de los supuestos razonables. La educación permitida por la IA le ofrece a los padres la oportunidad de tener mucho más control sobre la educación de sus hijos, a diferencia de nuestro enfoque actual de talla única. No obstante, con el potencial de la IA se produce más complejidad, consecuencialidad y responsabilidad personal. Los padres podrían estar enfrentando decisiones completamente nuevas y complicadas respecto a la educación de sus hijos.

Si realmente pasamos a un sistema de educación que optimiza los resultados y las experiencias individuales de aprendizaje, podríamos esperar mejores resultados en general, pero también una variación potencialmente mayor en los resultados. Alejarse de un modelo educativo estandarizado de estilo industrial podría también impulsar mayores niveles de adquisición de conocimiento. En este momento, la educación sigue siendo una actividad comunitaria. ¿Qué sucede si el enfoque administrativo pasa de las grandes regiones a las localidades pequeñas y se centra en torno a grupos auto-organizadores de padres con metas similares? Si bien, hay mayor control local, pero también, menos normalización en grupos más amplios.

Siguiendo esta lógica, estas son las ocho posibles implicaciones que tanto los padres como la sociedad podrían tener que abordar al momento de adoptar la IA en la educación:

La IA podría hacer que las grandes escuelas centralizadas se vuelvan obsoletas: si los estudiantes estudian con un enfoque centralizado, asisten a clases de talla única y aprenden a un ritmo fijo, las grandes instalaciones centralizadas tendrían sentido. Si los estudiantes se mueven a su propio ritmo con un currículo habilitado y personalizado para la IA, y la necesidad de las aulas y los profesores es reducida, quizás compensada por maestros que funcionan más como un tutor o entrenador, las escuelas tradicionales podrían entonces ser reemplazadas por instalaciones distribuidas más pequeñas y centros de aprendizaje especializados.

Los padres asumirían una mayor responsabilidad en la educación de los niños: es probable que los padres desempeñen múltiples funciones como entrenadores, inspectores y guardianes mientras sus hijos navegan por nuevas herramientas y plataformas. Sin duda, tal cambio impactaría dramáticamente a los 3,1 millones de profesores de escuelas públicas y 0,4 millones de profesores de escuelas privadas de educación primaria y secundaria, así como 3,4 millones de administradores y personal de apoyo.

El costo de la educación podría caer: con menos gastos asociados a la disminución de escuelas grandes y centralizadas, así como a la poca demanda de maestros cualificados, el costo de la educación a nivel municipal podría caer. Por supuesto, la disminución de los costos de los maestros, los administradores y las instalaciones tendría que fijarse frente al aumento de los costos para las familias, si los padres se involucran más en la educación de sus hijos. Estos costos serían monetarios, así como el costo de oportunidad de un mayor compromiso con el tiempo.

El aprendizaje personalizado podría aumentar la desigualdad: no todos los niños son iguales. Un sistema educativo que se centra en la estandarización reduce la desviación estándar entre los estudiantes. Si los sistemas de tutoría de IA adaptan sus clases a las diferentes necesidades de los niños, algunos estudiantes podrían progresar naturalmente a un ritmo más rápido que otros.

La personalización masiva podría mejorar la salud de los niños: desde hace mucho tiempo, existe la preocupación de que los niños en edad escolar no duermen lo suficiente, lo que afecta negativamente su salud física y desarrollo cognitivo. Si la IA permite la personalización masiva y la descentralización de la educación, los horarios de los niños podrían adaptarse mejor a sus horas de descanso.

La socialización podría convertirse en una preocupación si más niños aprenden a distancia: el programa de aprendizaje a distancia de la Escuela del Aire de Australia podría servir como un modelo para la educación a distancia que no sacrifica la socialización. Los estudiantes de la escuela aprenden a través de clases en internet, pero se reúnen con compañeros de clase en los campamentos y eventos especiales cada año.

La personalización y descentralización podrían conducir a la pérdida de la normalización: las escuelas públicas crean un ambiente que impone estándares comunes a todos los estudiantes. Si las escuelas se vuelven más pequeñas, locales y personalizadas, podemos perder algunas de las normas conductuales, sociales y culturales más comunes.

La educación dirigida por padres de familia complicaría más sus vidas: pese a que el aumento de la eficacia y el valor de los niños, generados por la IA, puede ser sustancial, la sociedad no está organizada de manera que facilite a los padres el papel que la IA podría lograr. Esto requeriría un cambio significativo propio en las normas del lugar de trabajo.

El aprendizaje basado en la IA es una solución transformadora con el poder de cambiar la forma en que los niños ven el mundo e interactúan con las personas que los rodean. Un niño que aprende por medio de las tecnologías de la IA, puede obtener beneficios y destrezas incalculables tanto intelectual, social y emocionalmente. A pesar de eso, es probable que este método exija mayor supervisión de los padres, incluida la supervisión directa de las actividades de aprendizaje de los niños. Además, es posible que los padres tengan que tomar decisiones difíciles sobre sus carreras para supervisar la educación de sus hijos o sobre el lugar en el que deberían vivir para acceder a los mejores recursos y así apoyar este nuevo tipo de aprendizaje.

La IA tiene el potencial de cambiar la calidad, entrega y escalabilidad de la educación, pero también, puede cambiar para siempre el rol que desempeñan los padres en la educación de sus hijos.

Colaboradores del artículo: Charles Bayless, Mehdi Ghafourifar y Brian Walker.

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